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Esta reducción sería transitoria y los bancos deberán recomponer su base de capital hasta volver a 11 por ciento en un plazo que todavía está siendo determinado, pero que no sería inferior a los tres años. También se pondrán requisitos de capital para la tenencia de títulos públicos, que hasta ahora estaban exentos, paralelamente al descalce de plazos entre activos y pasivos.
Para el BCRA, no es una tarea sencilla establecer qué bancos cumplen y cuáles están fuera de la regla que se establecerá en la norma de capitales mínimos. Sencillamente, porque las compensaciones por cuestiones como la pesificación asimétrica, el pago de amparos y la eliminación del CER en créditos aún están muy lejos de concretarse. Además, se transformó en una tarea casi imposible valuar el activo de las entidades luego de la devaluación.
La postura de la autoridad monetaria de aceptar un esquema reconociendo la emergencia del sector no es nueva. Por ejemplo, dio un plazo superior a los cinco años para que los bancos valúen los títulos que tienen en cartera a precios de mercado, en vez de hacerlo a 100 por ciento de su paridad, como hacen en la actualidad.
Además, suavizó el esquema de calificación de deudores para que más empresas puedan convertirse en sujetos de crédito.
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