La Argentina se prepara para aprovechar los casi u$s 300 millones de ahorro que, según el gobierno, recibirá por la rebaja en la tasa dispuesta ayer por la Reserva Federal, pero los analistas advierten que si la desaceleración en EE.UU. se convierte en un aterrizaje brusco, en el balance final las ventajas para la Argentina desaparecerán. Según explicó el economista José Siaba Serrate, hoy por hoy la Argentina se lleva el beneficio de tasas más bajas con la ventaja de que todavía persiste en Estados Unidos el temor por la inflación, pero el drama es si esta baja de tasas no alcanza y EE.UU entra en recesión. «Esto recortará los beneficios, afectará a los bancos, al resto de los países del mundo y a los flujos de inversión extranjera directa hacia países como la Argentina», dijo.
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Para este país, hay tres ventajas indiscutibles que traen un debilitamiento, sea débil o brusco, en la economía del Norte. La primera, y más importante, es la debilidad del dólar que, aunque después del anuncio de la FED de reducir medio punto porcentual las tasas repuntó, lleva acumulada una caída de 14% desde octubre pasado. Esta caída equivale a una devaluación en igual magnitud del peso, devaluación que se consigue sin tocar el tipo de cambio y que beneficia a los exportadores locales a Europa y a los productores nacionales que deban competir contra productos importados de la eurozona y otras regiones cuyas monedas también se aprecien frente al dólar.
Un segundo aspecto positivo, y por el cual el gobierno festejó ayer, es que la reducción de tasas le otorga a la Argentina, sin ningún esfuerzo, una reducción en el costo de endeudamiento de la nueva deuda que se emita en los mercados y de su deuda a tasa flotante que sea repautada, aunque en estas condiciones, sólo alcanza a 35,9% de la total (el resto es a tasa fija). Según cuantificó ayer el subsecretario de Financiamiento, Julio Dreizzen, se podría lograr un ahorro de casi u$s 295 millones durante este año: u$s 185 millones se ahorrarían sobre la deuda ya contraída por la Argentina y otros u$s 110 millones se conseguirían sobre las necesidades de financiamiento de este año. Claro que este beneficio se obtendrá siempre y cuando la tasa actual perdure al momento de repautar, emitir o renovar nueva deuda.
Flujos
Aunque más discutida, una segunda consecuencia de la reducción de tasas en EE.UU. es que se espera que nuevamente los flujos de capitales elijan a los países emergentes, entre ellos la Argentina. Sin embargo, el economista de Fundación Mediterránea, Ernesto O'Connor, explicó: «No está tan claro que esos capitales vendrán al país. Los emergentes siguen teniendo riesgos muy altos y que los capitales elijan a la Argentina va a depender también de nuestra mejora en el riesgo». En este sentido, el economista advirtió: «Si la reforma previsional se demora, seguramente no habrá reducción del riesgo y los capitales irán hacia otros emergentes». Para Camilo Tiscornia, del estudio Ferreres, que estima que no se llegará a un crash en la economía del Norte, hay otro factor que puede anular el efecto de la reducción de tasas. «La misma economía de Estados Unidos puede compensar esta caída a partir del aumento del consumo, con lo cual la FED las deberá volver a subir», expresó.
Para Siaba Serrate los flujos de capitales vendrán hacia emergentes (entre ellos, la Argentina) siempre que Estados Unidos no entre en una recesión en mayo. Más optimista, el economista José Luis Espert aseguró: «El verdadero salvataje de la Argentina de 2001 es la baja en la tasa de interés que hizo Greenspan, la depreciación del dólar, la recuperación de los commodities y el crecimiento de Brasil. Sin estas cuatro cosas, la Argentina no crece en 2001». Pero hay otros factores que deben considerarse y que dan cuenta de cómo un derrumbe en la economía americana, que pese al repunte de ayer en los mercados sigue latente. No sería tan buena noticia para la Argentina. Este país le exporta al NAFTA 15% de sus exportaciones totales, que entre enero y octubre de este año representaron u$s 3.090 millones. Si Estados Unidos reduce fuertemente su ritmo de crecimiento, ajustará su demanda de la Argentina, que afectará fundamentalmente a los exportadores de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) que tienen en esa economía uno de sus principales mercados (en los primeros 10 meses del año le vendieron por u$s 1.124 millones).
«Un dólar más débil frente el euro beneficia, por ejemplo, a los fruteros del valle de Río Negro que exportan a la Unión Europea, pero perjudica a los exportadores de MOI», aseguró O'Connor. Pero, además, y más grave todavía, es el efecto recesivo indirecto que se producirá sobre el comercio exterior argentino: Estados Unidos es el principal importador del mundo y si el consumo cae, sus importaciones también. Entonces, el efecto de mejora en la competitividad que traería la debilidad del dólar para la Argentina podría quedar compensado por la menor demanda de productos del resto de los países que exportan a Estados Unidos.
«Si Estados Unidos entra en un crash, será un desastre mundial. Habrá iliquidez internacional porque dejará de comprar a Europa, Asia, y otros mercados. Entonces, para la Argentina habrá una mejora en términos de precios (por la devaluación del dólar), pero una caída en términos de cantidades porque esos países también le comprarán menos», explicó Tiscornia.
Cuantificar el impacto de un posible derrumbe en la economía de Estados Unidos es todavía prematuro. Pero en el balance final, las voces son coincidentes: ganar competitividad a través de una caída fuerte en Estados Unidos no le sirve a nadie, ni siquiera a Europa, que podría ver en esta caída la posibilidad de ganar hegemonía económica.