Los efectos del inminente ataque norteamericano a Irak serán diferentes en la Argentina según el sector. El default y las violaciones de los derechos de propiedad y los contratos lograron aislar a nuestro país del mundo financiero. Por ello es que no se prevén variaciones en tasas y dólar. Tampoco en el consumo privado y menos en las inversiones extranjeras. Hay sectores directamente afectados, como el turismo y las aerolíneas. No habrá aumento de naftas, aun cuando el petróleo suba. La inflación seguirá siendo baja. En el campo temen represalias de EE.UU. por no haberse plegado el país a la postura de Bush (h). Las exportaciones en general sólo se verían afectadas por el incremento en fletes y seguros.
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La Argentina podría obtener otra ventaja extra de este conflicto. Según las primeras conclusiones que parten de las negociaciones que la Unión Europea está manteniendo con el Mercosur, desde ese bloque habría un cambio cualitativo importante al comenzar a hablarse de una leve apertura de los mercados agrícolas, aunque sea únicamente con el otorgamiento de cuotas.
El posicionamiento internacional de la Argentina frente al conflicto determinaría su participación en la reconstrucción de Irak. Al no alinearse con EE.UU., la Argentina podría quedar al margen del acceso a mercados (por caso, Canadá) o bien podría sufrir nuevas barreras paraarancelarias o sanitarias por parte de EE.UU. De hecho, ayer se recordaba que luego de la 2ª Guerra Mundial Estados Unidos, con la alianza de Canadá y Australia, logró «carterizar» el comercio de granos, y se convirtieron en los grandes proveedores del mundo agrícola.
Las aerolíneas locales que se verán más afectadas son las que apostaron a compensar, con los ingresos en dólares provenientes de vuelos al exterior, la suba de los costos tras la salida de la convertibilidad. En este línea están Aerolíneas Argentinas y Southern Winds. También sentirán el impacto las líneas exclusivamente de cabotaje, que necesitan atraer al turista extranjero en sus desplazamientos por el país para neutralizar la menor demanda local.
Empresarios del sector contemplan que en una primera etapa se reducirán los pasajeros hacia los Estados Unidos y Europa. Curiosamente, hasta un destino tan tradicional para el turista local como España se vería afectado por la decisión del gobierno de José María Aznar de apoyar a George W. Bush. Similar pronóstico puede hacerse con respecto a los turistas de otros países con destino a la Argentina. No obstante, en este aspecto habría dos atenuantes: las empresas locales están menos expuestas que las aerolíneas norteamericanas y las españolas a un eventual atentado. Por otra parte, si la guerra termina pronto, y el Estado mantiene su posición actual, la Argentina podría ser vista por el turista extranjero como un blanco menos probable de ataques terroristas.
Los fletes, en tanto, ya habían aumentado sus costos entre 40% y 50% durante el último mes ante el escenario que hacía prever un ataque estadounidense.
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