Los mercados comenzaron a anticipar ayer cómo impactará la victoria de Bush. Por lo pronto, ya se descuenta que el petróleo seguirá en altos niveles por el conflicto en Irak. Para las Bolsas, el resultado electoral es una buena noticia: Bush mantendrá las reducciones de impuestos para empresas, lo que les asegurará rentabilidad. El dólar seguiría en baja frente al euro. Bush nunca fue un defensor de una moneda fuerte y tampoco lo será en este segundo mandato. Para la Argentina, hay beneficios en lo comercial. Desde agosto, por las elecciones, estaban suspendidas todas las negociaciones con Estados Unidos por una mayor apertura. Las tasas en ese país permanecerán en bajos niveles (aunque también lo hubieran hecho si ganaba Kerry), lo que ayuda a la oferta por el default. Seguirá el secretario del Tesoro, John Snow, en su cargo, por lo que el FMI no cambiará su postura inflexible con el gobierno argentino. Se esfumaron así las pocas esperanzas que tenía Roberto Lavagna para obtener un giro en la relación con el organismo.
Es la primera vez que este índice termina sobre 2.000 puntos desde principios de julio.
En el mercado de obligaciones, el rendimiento de los títulos a 10 años cayó a 4,070% contra 4,075% del martes por la noche, y el de los papeles a 30 años, a 4,826% contra 4,838%.
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