23 de abril 2001 - 00:00

Cómo se desarrolló el viernes negro en mercados argentinos

Ya el jueves los mercados financieros operaron en baja, tras el anuncio del ministro Domingo Cavallo de que alteraría los encajes bancarios. La decisión se interpretó como restarle divisas de respaldo al peso argentino y un esfuerzo extraordinario del ministro para no caer en la temida cesación de pagos (default).

El viernes los mercados arrancaron en baja pero ciertamente se agravó la situación a partir del mediodía, cuando se conoció en Londres una declaración de Cavallo en cuanto a vigilar algunos aspectos de las entidades financieras.

En un país con paridad fija (la convertibilidad) desde hace 10 años, las posibilidades del Banco Central de actuar en política monetaria son mínimas. Se reducen a vigilar el desenvolvimiento de las entidades bancarias y actuar en la política de encajes. Ambas medidas parecían encaminadas a eliminarse, con lo cual prácticamente desaparecería el Banco Central como entidad rectora y con independencia por ley. Además, quedaría fuera de juego Pedro Pou, presidente del Banco Central desde hace 6 años y reconocido como el economista argentino que más seriedad inspira en el tema financiero y bancario internacionalmente.

Además, ya es un hecho que Cavallo hizo suyo el proyecto de Daniel Marx de crear un superorganismo de control financiero que incluya la Superintendencia de Bancos (hoy bajo la órbita del BCRA), la de las AFJP, la de Seguros y la Comisión Nacional de Valores.

El proyecto sería un nuevo recorte de funciones que se le haría al Central. Al restársele la Superintendencia de Bancos, le quedaría simplemente la administración de reservas y lo que es ahora el tema de conflicto con Cavallo: los límites que les pondrían a los encajes.

En estas condiciones, a Pou no le era fácil desempeñarse el viernes en Buenos Aires con mercados histéricos y declaraciones cambiantes, sobre todo de Cavallo en Londres. Además, el ministro expresó que puede operar sobre el Banco Central por el dictado de un decreto esta semana que modifica la carta orgánica de la entidad.

Pero Pou no acepta ese decreto y tampoco el Partido Justicialista, con disidencias. En el Congreso señalan que Cavallo no tiene autoridad para reformar por decreto la carta orgánica del Banco Central porque eso no está en las atribuciones especiales que el mismo Parlamento le votó por un año.

El jueves ya Pou había informado a los bancos que «no regía» la medida que había dispuesto Cavallo de permitir a los bancos sustituir por títulos públicos en dólares en lugar de dólares directos parte de los encajes obligatorios que deben mantener. Esto originó un fuerte enfrentamiento telefónico con Cavallo desde Londres en la noche del jueves.

Estas discrepancias y contraórdenes entre Pou y Cavallo afectaron mucho a los mercados vinculados a la Argentina en el país y en el exterior.

La negativa de Pou encolerizó a Cavallo, que tenía armado un plan para reunir 4.600 millones de dólares para próximos vencimientos de la deuda pública. Inclusive para suprimir la licitación de Letras de Tesorería de mañana prevista por 800 millones de dólares, en la cual el ministro preveía que le cobrarían más que el elevado interés de 12% anual de la última licitación hace 15 días.

Cavallo tenía armado este esquema para reunir 4.600 millones de dólares y no recurrir al mercado internacional en una licitación nacional e internacional. Además de nunca querer recurrir a dinero externo, le molesta al ministro que le cobren una alta tasa porque estima que es una ofensa a las seguridades que él cree representar. Pidió, tras la última licitación, que «a la Argentina le presten al mismo interés que a México» (alrededor de 8%). Pero el riesgo-país de la Argentina, que desde el viernes está a la cabeza del mundo con 1.046 puntos (sólo lo supera Ecuador), hace que nadie quiera prestarle salvo por la tentación de una alta tasa. Según el plan del ministro, los 4.600 millones de dólares provendrían de:

 - 1.000 millones de un «bono patriótico» que ubicó en 75% en 5 bancos (4 extranjeros: Citicorp, Río, Francés y HSBC, y sólo uno argentino, el Galicia). Otro 25% lo aportaron inversores a una tasa de 9% anual, conveniente para el gobierno.

- 750 millones los ubicó en las AFJP.

- 200 millones los logró de ampliar el atractivo título argentino, el Global, que da 13,12% anual.

- 500 millones los tomó de reservas a cambio de títulos al Banco Central. Esto lo acordó con
Pedro Pou antes del decreto que, presuntamente, anunció Cavallo por retaceos del presidente del Central de darle más fondos.

- 2.000 millones los quería obtener de permitirles a los bancos integrar con títulos públicos argentinos y no con dó-lares sus encajes bancarios. Para esto actuó contra Pou y éste se rebeló. A los bancos los tentaba porque sus encajes constituidos en dólares tienen rendimientos del Tesoro de Estados Unidos menores a 5% y ahora pasarían a tenerlos de un interés de 9%. Claro que también los bancos temen que se asusten los inversores y les retiren fondos: entonces la ganancia sería nada.

Además, Cavallo agregó a estas operaciones de colocar títulos públicos otros detalles que también alarmaron al máximo el jueves y el viernes a los mercados. Por caso, les permite usar esos títulos en vencimientos de impuestos al Estado si no son rescatados en término. Como era, en definitiva, un adelanto impositivo, los bancos aceptaron.

También las AFJP, porque se les oculta que violan la ley de su creación en el sentido de que no pueden tener más de 50% de los fondos de los jubilados que reciben en títulos públicos.

Pou desde el Banco Central el mismo viernes lanzó tres resoluciones en un mercado tan confuso y además el mismo Central aclaró que uno de sus comunicados, el primero, fue «un error».

El primer comunicado del viernes, hacia el mediodía, era para señalar que
«el Banco Central está considerando reducir los requisitos de liquidez sobre las cuentas corrientes y cajas de ahorro».

Señalaba que estudiaba los requisitos que había otorgado a los bancos. Fue un «error» decir eso, según el Central.
Pero los operadores de mercado interpretaron que la entidad iba a subir los requisitos. Eso podía poner en rojo a las instituciones bancarias si no tenían los fondos y comenzó el pedido de bancos entre sí por un día, el dinero llamado «call», que elevó la tasa al inusual nivel de 50% anual en su equivalente en un día. Como luego el Banco Central aclaró la situación en otros dos comunicados, el «call» bajó a 13%.

Pero entretanto el mercado no cesaba de caer. EL FRB cotizó por debajo de los 79 dólares, grandes inversores cancelaron plazos fijos en pesos y el riesgopaís se encaramó por encima de los 1.000 puntos. Surgieron rumores sobre dificultades de financiamiento del país y hasta papeles de cortísimo plazo, como los BONTES 2001, que amortizan 100% en seis semanas, rendían 30% al inversor interesado,.

Advertido de lo que sucedía, el Central sacó su segundo comunicado simplemente para decir que fue un error el primero. Ya con mercados cerrados y pensando en no convulsionar el lunes, el Central sacó su tercer comunicado, que ratifica el primero en el sentido de que el «error» sólo consistió en ser incompleto. Entonces agregó que, «de instrumentarse las medidas (del primer comunicado), la disminución y el aumento serían de magnitudes tales que tendrían efecto neutro sobre el sistema».

Ya fuera del mercado los operadores creen que el Banco Central sólo se opondrá a Cavallo en resguardos especiales sobre los plazos fijos, que son 70% de los depósitos bancarios, por temor a que al drama del riesgo-país y la baja de la Bolsa y de los títulos públicos argentinos se sume una corrida bancaria por temor del público. Sobre todo porque es persistente el retiro de dos de los bancos en los últimos días.

Esta situación confusa y las discrepancias entre Cavallo y Pou llevaron a que fondos de inversión vendieran títulos públicos. También lo hicieron los bancos por dos motivos: presumen que los mismos títulos, si siguen en baja, los recomprarán más abajo, y además no desperdician la oportunidad de hacerse alguna liquidez por si hay corrida sobre los depósitos.

Cavallo se movió en su línea de obviar ahora licitaciones internacionales de fondos para saldar pagos de la deuda externa y hacerlo más adelante, cuando supone habrá mejores tasas si ahora no pide esos capitales. Pero afectó la credibilidad ahora por la forma en que obtiene fondos presionando al sistema bancario y las reservas y esto aumentó el riesgo-país.

A esto se suman dos crisis políticas. En Brasil la Bolsa tocó el récord con una caída de 5%. Se la atribuye al problema con el vecino y socio comercial, la Argentina. En realidad influyó más que el presidente Cardoso desde Quebec diera orden a sus partidarios en el Congreso de avanzar para destituir al poderoso ex socio, el político conservador
Antonio Magalhaes, y a otro senador, José Arrua, por un caso de corrupción.

El caso argentino es Emir Yoma, ex cuñado del ex presidente Carlos Menem, detenido y procesado por una presunta «coima» en las ventas de armas a Croacia entre 1991 y 1995 que terminaron en Ecuador, se cree que con el visto bueno de Estados Unidos. La venta no superó los 40 millones y la presunta coima, los 400.000 dólares. Pero tratándose de un hombre allegado al ex presidente, recibió la crítica del gobernador justicialista Carlos Ruckauf, que quiere proponerse como candidato presidencial contra Menem en 2003. También tuvo el apoyo del poderoso diario «Clarín», que opera junto a Ruckauf contra Menem y junto al banco provincial, que derivó hacia el diario una suma de 75 millones de dólares (más que la operación de armas). A eso Pou se oponía dado que consideró desde el Banco Central en mala situación al Banco Provincia. Como afectaba a «Clarín», éste dio pie a quienes atacan políticamente a Pou.

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