Fernandode la Rúa almorzó ayer en Olivos con los cuatro hombres de su gabinete que, másallá de sus responsabilidades inmediatas, elaboran la imagen de la economía quedomina en el gobierno: Chrystian Colombo, José Luis Machinea, AdalbertoRodríguez Giavarini y Ricardo López Murphy. El encuentro volvió a producirsedurante la noche, con los mismos protagonistas y algunos legisladores de laAlianza, con quienes se discutió el trámite parlamentario del presupuesto. Enla reunión del mediodía, el Presidente fue informado sobre la crisis que severifica en el mercado: desde la caída de la Bolsa y de los papeles argentinoshasta la suba de la tasa interbancaria que alcanzó ayer niveles semejantes alos verificados durante el tequila, es decir, de 25%.
Nadieignoró en esa mesa que esos indicadores resultan un esmeril insoportable parael ministro de Economía, pero De la Rúa respaldó a Machinea y el resto de losministros decidieron colaborar para sostenerlo. Se convencieron de que «elproblema no es José Luis sino la necesidad de exponer claramente el rumbo de lapolítica económica que estamos dispuestos a llevar adelante». Claro, «JoséLuis» estaba en la mesa.
Coloquio
Decualquier modo, en el comedor presidencial se comenzaron a esbozar cuáles seránlos términos de esa exposición, que adquirirá la forma de discurso presidencialmañana, cuando De la Rúa haga su aparición en el Coloquio de IDEA que serealiza en Mar del Plata:
Elprimer tema sobre el que llamará la atención el gobierno es el establecimientode un nuevo pacto fiscal que se negocia actualmente con las provincias y que sesuscribirá el martes que viene, en una reunión de gobernadores con el gobiernonacional. Ese acuerdo prorroga los lineamientos del vigente -sobre todo elcongelamiento de la coparticipación-a cambio de reestructurar las deudas dealgunas provincias. También facilita, obviamente, la aprobación del presupuestonacional.
Otroanuncio de De la Rúa estará ligado a la desregulación de las obras sociales,que el gobierno tiene comprometida con el Fondo Monetario Internacional. Estamedida, ya decretada, supone desafiar al sindicalismo en todas sus expresiones.El Presidente lo sabe, a tal punto que prometió a los gremios revisar eldecreto que establece que a partir del 1 de enero el mercado de la salud seabrirá a las empresas privadas de cobertura sanitaria. Ahora deberá optar y,acaso, enfrentar un paro general, que es la reacción que prepara elsindicalismo si esa promesa no se cumple.
Lareforma del sistema previsional, elevando la edad jubilatoria de las mujeres yeliminando o reduciendo significativamente la PBU (prestación básica universal)que garantiza el Estado es la otra «novedad» que expondrá De la Rúa ante elauditorio empresarial de IDEA.
Finalmente,hay un programa audaz que el Presidente todavía no se ha dispuesto a presentaren público por el significado político que reviste: se trata de anticipar unprograma de financiamiento universitario que supone gravar a los egresados delas entidades públicas de formación superior. El autor de la idea es Fernandode Santibañes, quien durante varios meses la negoció con la dirigencia deFranja Morada, con bastante éxito.
En elalmuerzo de ayer se coincidió en que ninguna de estas medidas que el Presidenteadelantará en Mar del Plata tendrá efecto alguno sin un respaldo financiero delos organismos internacionales (en otras palabras, un préstamo contingente quese calcula en 11.000 millones de dólares).
La operaciónde los ministros sobre el gobierno de los Estados Unidos y el FMI es todo loeficaz que permite la impasse abierta por las elecciones norteamericanas. Peroayer se controlaron los resultados, todavía imprecisos, de la visita de MarioVicens a Washington y también las conversaciones telefónicas que RodríguezGiavarini mantuvo ayer con funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento deEstado y también con algunos protagonistas clave de las finanzas radicados enNueva York. López Murphy comentó también las gestiones que hará ante inversoresinter-nacionales durante el viaje a Washington que iniciará esta noche.
Laestrategia de comunicación elaborada para el Coloquio de IDEA tuvo ayer unbanco de pruebas privilegiado: le fue expuesta a William Rodhes,vice-presidente del Citigroup, quien ayer se entrevistó con los invitados alalmuerzo de De la Rúa y hoy lo hará con el propio Presidente.


