Con la certeza de que 2007 cerrará como el mejor año para el sector automotor, los vendedores de autos ya aventuran un 2008 aún mejor, con un crecimiento de la demanda de más de 10%. Esto significará para los próximos doce meses un mercado de 620.000 vehículos.
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«Ya tenemos acumulados un mes y medio de boletos de compra que se computarán el año próximo, lo que demuestra que la demanda sigue fuerte y no hay por el momento nada que haga pensar que esta tendencia pueda cambiar», explicó Dante Alvarez, presidente de la asociación que agrupa a las concesionarias (ACARA). Para la entidad, el comportamiento de los consumidores durante el primer trimestre del próximo año será clave: «Si entre enero y marzo se cumplen nuestras previsiones de vender unos 200.000 autos, va a ser difícil que durante el resto del año cambie tanto el clima como para no superar ampliamente la barrera de las 600.000 unidades», señaló, por su parte, Horacio de Lorenzis, director general de la entidad.
Es que en el sector de las concesionarias existe una sensación generalizada de que durante 2007 no se comercializaron más 0 km por falta de unidades. La demanda interna en alza y las dificultades para importar (en Brasil y México, principales proveedores de la Argentina, también tienen un boom de consumo y no pueden exportar más) superaron todas las previsiones de las automotrices.
Según datos difundidos ayer por ACARA, en lo que va del año se vendieron 543.000 vehículos (con diciembre completo esperan llegar a 563.000), lo que representa un aumento de 25% respecto de 2006. Sin embargo, una luz de alarma se había encendido en setiembre cuando el crecimiento del mercado se desaceleró levemente como consecuencia de la crisis financiera internacional que impactó en una suba de las tasas, pero después de unas semanas de incertidumbre, la demanda volvió a fortalecerse.
Los empresarios del sector apuestan a que el crecimiento del crédito impulse las operaciones el año próximo. Actualmente, alrededor de 30% de las ventas se hacen con financiación prendaria (la mayor parte mediante el sistema de ahorro previo que creció este año 50%), pero se estima que hay unos cuatro puntos más que el comprador concreta en efectivo, pero con dinero proveniente de un crédito personal tramitado por su cuenta y que no queda registrado en las concesionarias.
«Cuando comenzaron a subir las tasas se produjo un baja de la demanda por temor a las consecuencias que podría tener la crisis financiera. Esto impactó especialmente en las operaciones financiadas. Ahora la sensación es más optimista y si se mantiene la situación actual es de esperar que las ventas a crédito se consoliden a lo largo del año próximo», concluyó Alvarez.
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