Efecto blue: precio de autos sube hasta 6%

Economía

Ante la incertidumbre económica, algunas concesionarias dejaron de vender la semana pasada, esperando las nuevas listas de agosto.

Con un mercado desabastecido por las trabas a las importaciones y restricciones a la producción por los protocolos sanitarios, sumado al incentivo para la compra que genera la brecha cambiaria, el resultado es previsible: los valores de los 0 km suben. Una muestra es lo que sucede en las concesionarias en el comienzo de agosto con listas de precios que llegan con un aumento de hasta 6% en algunos modelos. Si se tiene en cuenta que la inflación en junio fue del 2,2%, este ajuste está triplicando el ritmo del incremento mensual del costo de vida

Los patentamientos de julio cayeron el 39% pero esa baja podría haber sido menor si hubiera unidades disponibles. A eso hay que agregarle lo que pasa en las transacciones reales. En muchas agencias se aplican sobreprecios de hasta el 20%, especialmente en el segmento de los importados de alta gama.

Todo esto se debe a la incertidumbre económica. El recargo que cobran las concesionarias es porque el vendedor trata de cubrirse. Hay demoras de tres o cuatro meses en la entrega de algunos modelos. Si el vendedor cierra una operación con el comprador al valor actual y tiene que pagársela a la fábrica o importador al precio del momento en que se lo entreguen, se tiene que hacer cargo de la diferencia. Con estos niveles de aumentos -podría acumular una suba de más de 15%- es probable que no pueda cubrir el precio de reposición. Así se descapitaliza, por lo que busca protegerse con un precio de venta más alto. Otros, directamente, sacan su stock de la oferta para no vender a un precio que no alcanzará para comprar otro 0km igual. Eso sucedió la semana pasada: algunas concesionarias dejaron de facturar por el cierre de mes. Por un lado, esperaban a que llegaran las nuevas listas pero, también, reaccionaron ante la incertidumbre cambiaria. Con un blue con tendencia alcista, pocos creen que el dólar oficial pueda mantenerse en el nivel actual por mucho tiempo. Como en el juego de las sillas, nadie quiere quedarse sin asiento cuando pare la música.

Claro que esto lo pueden hacer las empresas que no estén urgidas de dinero. Las que están ajustadas, tendrán que arriesgarse. Tanto las fábricas como las concesionarias estén recomponiendo sus niveles de rentabilidad. Se viene de varios años en los que sobraron autos y se multiplicaron las bonificaciones. Eso significó que en muchos casos se vendiera sin ganancias. Eran tiempos de un “mercado de oferta” y no “de demanda”, como en estos días. En este último caso hay que mirar la brecha cambiaria. Muchos ahorristas con dólares en mano se apuran a comprar porque saben que las fiestas son divertidas pero no duran para siempre.

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