Se agudizó aun más la pelea entre el sector de la UIA que orienta el grupo Techint y la conducción de la entidad. El motivo fue la reasignación de cuatro delegados que eran de la oposición a la corriente mayoritaria. Pero esta disputa formal -que no altera la actual correlación de fuerzas, totalmente favorable al presidente Alberto Alvarez Gaiani- ya no oculta el motivo de fondo: los dos modelos de país diferentes a los que aspiran estos sectores del empresariado. En la asamblea hubo empellones, agravios personales e insultos; más tarde, hubo un comunicado de la oposición apelando al fácil recurso de «acusar» al oficialismo de «menemista». No parece la actitud más seria ni la más sana ante los embates que padece el empresariado desde el gobierno (el viernes en Mar del Plata el ministro Roberto Lavagna los calificó de «mimosos»). De todos modos, no se vislumbra una inminente ruptura de la UIA: Techint se opone.
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