Consorcio de inversores propuso al Kremlin comprar Yukos
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Su esposa, Natalia Gurfinkel Kagalovsky, fue una de las figuras centrales del famoso escándalo del Bank of New York, donde era jefa de la división del este en la que se "lavaron" miles de millones de dólares presuntamente procedentes de actividades ilícitas en Rusia, posiblemente incluso dinero robado de los préstamos del FMI a Moscú.
El propio Kagalavsky dijo hoy a la radio Eco de Moscú que en este caso actúa sólo como accionista minoritario y que los demás miembros del consorcio de inversores no son rusos y no tienen relación alguna con el grupo Menatep.
"La única meta de esa transacción (ofrecida al Kremlin para adquirir las acciones de Yukos) es ganar dinero. La libertad de Jodorkovski no es condición del acuerdo", señaló el empresario.
Kagalovsky confirmó que los inversores están dispuestos a compensar al Fisco ruso el daño presuntamente causado al Estado por Jodorkovski y su actual amigo de celda y ex presidente de Menatep, Platón Lébedev.
"Pero la única razón por la que están dispuestos a hacerlo es a fin de que la justicia desbloquee las acciones embargadas de Jodorkovski y de Lébedev, que estos inversores desean adquirir", puntualizó.
Lo mismo dijo a la Agencia de Información Petrolera el portavoz del citado consorcio, Charles Stuart-Smith, quien subrayó que "la adquisición de los activos (de Yukos) tiene que ser parte del acuerdo con el Gobierno de Rusia".
El portavoz no reveló quiénes integran el grupo de inversores ni el posible montante de la compra del paquete de control de acciones de la mayor petrolera privada de Rusia, a la que corresponde la quinta parte de todo el crudo extraído en el país.
La justicia rusa embargó los activos de Yukos y anunció la venta de su mayor filial para cobrarle a la petrolera 3.400 millones de dólares reclamados como impuestos evadidos en 2000; además, hay una demanda igual sobre 2001 y amenazas de exigir cantidades similares por 2002 y 2003.
Según la prensa rusa, la doble persecución judicial y fiscal de la petrolera y de sus principales accionistas, en poco más de tres meses redujo su capitalización de 70.000 a menos de 10.000 millones de dólares y ha reavivado la fuga masiva de capitales del país.
El caso Yukos, visto por muchos como una aplicación selectiva y retroactiva de la justicia a fin de poner el gigante petrolero bajo control del poder, ha alarmado a muchos inversores extranjeros, convencidos de que la propiedad privada no es sagrada en Rusia.
En este contexto, el "oligarca" ruso Borís Berezovski, refugiado en Londres de las iras de Moscú, dijo que la oferta del consorcio de inversores es "virtual" y sólo "hace el juego" al Kremlin, si es que no fue orquestada por éste para lavar su imagen ante Occidente.
Berezovski dijo al diario digital Grani.ru que el Kremlin actúa como "una pandilla de merodeadores" ansiosos de "hacerse con todo" que "están devastando" Yukos, y opinó que tenderle la mano con ofertas en tal situación "no es la respuesta más eficaz al poder".



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