28 de agosto 2002 - 00:00

Contactos: Marta Castelli, Buenos Aires (54) 11 4891 2128; Manuel Guereña, México (52) 55 5279 2011; Milena Zaniboni, Sao Paulo (55) 11 5501 8945

Tendencias crediticias para el sector corporativo en la región
Argentina
El prolongado ambiente macroeconómico adverso en Argentina sumado a una combinación de medidas gubernamentales (incluyendo cambios en leyes y regulaciones) están forzando a la mayoría de las empresas argentinas a encarar renegociaciones y reestructuraciones de deuda, y en los peores casos, directamente a suspender pagos de intereses y capital.
Standard & Poor's anticipa que la profundización de la devaluación, la inflación y una mayor contracción de la actividad económica en el país continuarán deteriorando tanto la rentabilidad y capacidad de generar fondos como la estructura de capital de todas las compañías argentinas. Adicionalmente, en el caso de las compañías de servicios públicos, mientras no se resuelva la renegociación de los contratos de concesión, especialmente en lo que hace a los mecanismos a través de los cuales se ajustarán las tarifas en el futuro, no resultará posible estimar el potencial de generación de caja de estas compañías.

Brasil
El 2 de julio de 2002, la creciente deuda pública, reducida flexibilidad fiscal, el deterioro del perfil de la deuda doméstica y el aumento en las preocupaciones del mercado respecto a la incertidumbre política llevaron a una reducción en las calificaciones soberanas de Brasil a 'BB' de 'BB+' (moneda local) y a 'B+' de 'BB-' en moneda extranjera. Standard & Poor's cree que el gobierno ha visto reducido su margen de maniobra para actuar en medio de un difícil entorno interno y externo, tanto ahora como después de las elecciones presidenciales de octubre. Adicionalmente, una posición de deuda externa, ya débil, se encuentra bajo creciente amenaza debido a las presiones cada vez más significativas del mercado.

Dicho entorno es particularmente negativo para el sector corporativo, el cual enfrenta fuertes necesidades de refinanciamiento en 2002, y está afectado por la depreciación de la moneda local. A medida que los mercados de capital locales e internacionales se cierran para los emisores brasileños, y los bancos enfrentan sus propias restricciones internas y se vuelven más selectivos en el otorgamiento de crédito, las opciones de refinanciamiento disponibles para el sector corporativo se vuelven más escasas y, cuando están disponibles, conllevan condiciones de precios y plazo mucho peores. A la larga, esto podría conducir a un deterioro mayor en el perfil crediticio de muchas compañías. La fuerte devaluación de la moneda local en las últimas semanas solamente ha exacerbado el impacto negativa sobre el endeudamiento de las compañías y sobre su capacidad de generar efectivo junto con las exigencias de amortización de la deuda denominada en dólares.

Como consecuencia, Standard & Poor's bajó las calificaciones de 7 compañías de servicios públicos y otras 13 empresas de diversos sectores a raíz de la creciente preocupación con respecto a la capacidad de las mismas para refinanciar los futuros vencimientos en condiciones de precios y plazos compatibles con su capacidad de generación de efectivo, que también se ve amenazada por las débiles perspectivas de crecimiento para la economía brasileña en el corto plazo.

Standard & Poor's estima que, de continuar el deterioro en la flexibilidad financiera de compañías brasileñas, podría haber bajas de calificaciones adicionales.

Chile
A pesar de la reducción en las perspectivas de crecimiento para 2002 a aproximadamente 2,5% - 3% debido al contagio del deterioro en la situación económica tanto regional como local, las variables de la economía chilena son aún positivas gracias a la relativa estabilidad del tipo de cambio, una moderada tasa de inflación y la recuperación de la balanza comercial y el nivel de inversión extranjera a medida que las compañías chilenas reducen su estrategia de expansión regional. Como resultado, la calidad crediticia corporativa debería mantener su tendencia favorable apoyada en el crecimiento de la economía y en la flexibilidad financiera otorgada por un mercado local con altos niveles de liquidez.
México
Si bien la suba de la calificación de soberana de México a “BB-“en Febrero 2002, llevó a una acción similar con respecto a 12 compañías, el efecto en los mercados internacionales no fue tan marcado ya que no se mostraron muy receptivos a nuevas emisiones de deuda corporativa salvo en casos aislados, cercanos al aumento en la calificación de México y a principios de Junio. Durante estos últimos meses, muchas compañías mejicanas con alta calificación se volcaron al mercado local para aprovechar las bajas tasas de interés y el apetito de los inversores locales, especialmente los fondos de pensión. Del mismo modo, y para compensar la falta de demanda de los mercados internacionales, las empresas de menor calificación, han utilizado también distintas estructuras incorporando garantías parciales de instituciones financieras de alta calidad crediticia. Sin embargo, existen compañías que no han podido refinanciar sus vencimientos en el mercado local o que están sufriendo los efectos de la desaceleración económica y que hoy pasan por situaciones financieras complicadas que se han reflejado en las calificaciones.

Desde un punto de vista estructural, el desempeño del sector corporativo mejicano permanece estrechamente ligada a la evolución de la economía de los Estados Unidos. En la medida en que la recuperación se demore en el país del norte, el sector industrial mejicano no mostrará una franca mejoría. En este contexto, el sector de telecomunicaciones sigue una dinámica diferente, más ligada al ambiente negativo que atraviesa la industria a nivel mundial y que ha derivado en notorias bajas de calificación con amplia cobertura mediática opacando los logros de empresas en otros sectores.


Dejá tu comentario

Te puede interesar