Claudio Irigoyen (subgerente general del BCRA), José María Fanelli (economista del CEDES) y Guillermo Calvo (Banco Interamericano de Desarrollo) participaron de uno de los módulos principales de las Jornadas del Banco Central.
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La semana pasada, el gobierno extendió de 180 a 365 días el plazo en que los fondos que ingresan deben permanecer en el país. • La Argentina puede vivir sin acuerdo con el Fondo. Nadie está pensando en que la relación sea mala. Pero existen los recursos como para pagarle. Y en una situación extrema puede refinanciarse toda la deuda que vence con los acreedores privados.
• No es mala la política del gobierno de sostener en un punto el tipo de cambio. Los países emergentes dejan flotar poco la moneda porque es otro elemento de incertidumbre que se busca evitar. La clave es mantener una política estable y predecible.
• No me preocupa la emisión para sostener al dólar, porque existen los recursos para absorber.
• No es bueno que exista tanta disparidad entre la cotización del dólar en la Argentina y en Brasil. Con el tiempo debería existir mayor coordinación.
Calvo dedicó su exposición a realizar un repaso de las causas de las principales crisis de los mercados emergentes y llegó a las siguientes conclusiones:
• Las crisis financieras en los mercados emergentes exhibieron un alto componente global.
• Cuando se combinan estos elementos internacionales con vulnerabilidades domésticas, es muy probable que se termine produciendo una crisis de magnitud.
• La recuperación al estilo «ave Fénix» es un fenómeno general y esto sugiere que las crisis pueden ser prevenidas. El «retorno desde las cenizas» es aplicable a casos como el de Rusia, la Argentina, etc., que sufrieron las principales crisis durante estos últimos años.
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