Ya rozando los 1.090 puntos, el Merval no corre: se desliza, como si tuviera patines y el mercado fuera una larga pista sin baches. Lo de ayer corrigió a aumentó la imagen del lunes, realizando un formidable festejo de primavera a través de sus especies. Y eso que debió sortear un empellón de oferta, como para que el índice se ubicara en solamente 1.059 puntos: desde un cierre anterior de 1.066. Todo fue conjurado, absorbido por una demanda que denota convicciones robustas: en que el movimiento regresó para durar. Y así, el máximo del día coincidió con el cierre, en esa marca de 1.089 puntos que incorporó más de 2% a las alzas anteriores. Un despliegue a lo largo del panel principal, donde emergió algún caso fuera de marco y algún otro secundando, pero el resto: armónico y entre uno y dos por ciento de alza.
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Más que expansivo, podría decirse que el volumen ha mostrado la virtud de llegar a ciertas sumas aptas para asimilar oferta y volver a subir los precios, y sostener el ritmo rueda tras rueda de las últimas.
En la víspera, algo más de $ 60 millones de efectivo, que no es demasiado diferente de la base anterior, pero que superpuso barrido sobre barrido, vendedor, y permitió dejar la pista libre para los patines del Merval. El Francés, con notable 6%, y el Bansud -3%-, estrellas.
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