Cuando dice haberse malquistado con lo «progre» de la Argentina -no hace falta leer bajo el agua para darse cuenta de que a esta mala relación le atribuye el abrupto fin de su negocio postal-Macri recuerda un discurso que pronunció en 1986, en el Día de la Industria; en esa ocasión dijo algo que luego repetiría muchas otras veces: No debe hablarse más de rentabilidad con pudor: debe transformarse en el objetivo de los empresarios. Sólo con rentabilidad podremos consolidar nuestras estructuras productivas y mejorar la sociedad en que vivimos»
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