Gastronómicos ya aseguran que las nuevas restricciones son catastróficas para el sector

Economía

Reclaman un plan de emergencia económica que los ayude a sobrevivir el tiempo que deben estar sin funcionar. Muchos dependen de los comensales nocturnos.

En los bares y restaurantes de Buenos Aires hay un clima de desolación y angustia. Nadie se esperaba que las restricciones de circulación impliquen cerrar los locales a las 20.

En definitiva, esto impacta de lleno en el sector gastronómico, que en gran parte subsiste con los comensales nocturnos.

“Esto nos cae como un baldazo de agua fría, fue demasiado drástico. Nos obligan a cerrar sin un plan de emergencia económica y va a ser un golpe devastador”, sostuvo Francisco Miranda, secretario de la Cámara de Cafés y Bares de la Ciudad de Buenos Aires.

“Hay muchos modelos de negocios en el sector, pero por ejemplo, a las cervecerías las ahoga completamente, por más que abran temprano no vas ahí a tomar un café con medialunas”, agregó.

Mientras tanto, muchos ruegan poder acceder al REPRO (hasta ahora sólo lo hicieron el 20% de los establecimientos), en momentos dónde ya hace rato no hay ATP y los alquileres continúan en aumento.

Desde el sector, aseguran que muchos no saben cómo van a sobrevivir sin poder funcionar durante dos semanas o haciéndolo sólo con el delivery o take away, que representa un mínimo en la facturación.

“Esperemos que esta restricción no se alargue más, muchos gastronómicos ya veníamos preparándonos para el invierno e invertimos en decks, calefactores y hasta en frazadas”, agregó Miranda. “Si esto se profundiza, va a haber más cierres que el año pasado”, finalizó.

Según los datos que maneja la cámara del sector, durante el 2020, cerraron 2.500 locales gastronómicos en la Ciudad de Buenos Aires y se perdieron 22.000 puestos de trabajo.

“Todo esto afecta muchísimo, de hecho ya la anterior restricción de cortar a las 23 nos bajaba casi un 50% las ventas, que siempre son entre jueves, viernes y sábado entre las 23 y las 3 de la mañana. Sumado a eso, el tema de la capacidad y el temor de la gente en general, hacen que no haya tanta gente”, sostuvo Manuel Miragaya, dueño de la cervecería Growlers.

“Siempre tenemos ganas de seguir, así que estamos con varias ideas para intentar superar la situación, vamos a arrancar una propuesta todos los fines de semana al mediodía de 12 a 19, con gin tonic y vermut tirados. Y en la semana trabajar las poquitas horas que se puede, en cuanto a la apertura de público, con un turno de reserva a las 16 y a las 17. Seguiremos con el take away para la cena y el delivery de Rappi”, acotó Miragaya, sobre las estrategias del bar para salir adelante, la cual replicarán varios en la ciudad.

Mientras tanto, la Asociación de Hoteles, Restaurantes y Confiterías y Cafés (AHRCC) y la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (UTHGRA), vienen reclamando que se implementen medidas para salvar a la gastronomía: programas de asistencia al trabajo y exención de Ingresos Brutos hasta fines de 2021, reestructuración de deudas que vencen durante este año, créditos a tasa cero tanto de Nación como de Ciudad, facilidades para el pago de deudas por servicios públicos, entre otras.

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