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A la hora de captar adeptos, los bancos priorizaron tres aspectos fundamentales: mayor flexibilidad en los requisitos, alargamiento de los plazos y tasas competitivas. Los operadores inmobiliarios coinciden en que el perfil del consumidor sigue siendo el mismo. Los que cambian de vivienda (gente que vende su inmueble anterior y accede a una propiedad nueva de mayor superficie) y las parejas jóvenes, que cuentan con el respaldo económico de la familia para acceder a 20% o a 30% del capital base, son la mayoría de los que consultan. En ambos ejemplos, los montos que se toman oscilan los 70.000 pesos.
Las cuotas varían según el plan ofertado por cada entidad, la tasa que se aplica en cada caso y los años en que se extiende la financiación. Para citar un ejemplo, por cada 10.000 pesos, se debe calcular, en promedio, una cuota de $ 100 en 20 años; en la mitad del tiempo, el monto asciende a 170/180 pesos. Las tasas variables van de 8% a 10%, y los ingresos (se pueden sumar los de la pareja) tienen un piso de 1.000/1.200 pesos.
Para Maximiliano Bravo, gerente de Tizado Créditos, «el fenómeno está en pleno auge». «Empezamos a notar desde hace dos meses que la gente consulta masivamente por las líneas de crédito hipotecario. No me equivoco si le digo que las consultas aumentaron 100% con relación al primer trimestre del año. Con la concreción de los préstamos sucede algo similar. Como consecuencia de ello (y sin tener una estadística de los bancos), se podría decir que el ingreso de carpetas aprobadas trepó aproximadamente 60% o 70%.»
Según Bravo, el crecimiento de la demanda es lógico, en la medida en que «hay mas interés en el mercado, las tasas se empezaron a ajustar, los bancos se vieron obligados a crear nuevos productos y flexibilizaron los requisitos. Por ejemplo, entidades que pedían recibos de los últimos seis meses de autónomos ahora piden sólo el último o, en vez de un año de antigüedad, solicitan seis meses».
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