Washington (Bloomberg) - Net2000 Communications había estado al borde de la insolvencia antes del 11 de setiembre. Los atentados que conmocionaron a la economía han hecho que la bancarrota sea algo inevitable para el proveedor de telefonía y de servicios de Internet, dijo Clayton Thomas, encargado de esta empresa.
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La decisión de Thomas de solicitar convocatoria de acreedores es la que han enfrentado cientos de ejecutivos operando con una creciente deuda y caídas en las ventas. Un récord de 224 empresas cotizadas, con activos superiores a los u$s 180.000 millones, han solicitado la quiebra este año, 27% más que las 176 de 2000, según BankruptcyData.com, que hace un seguimiento de estos procesos.
El fracaso de las empresas de Internet, una vacilante economía después de una década de expansión sin precedentes, y un exceso tanto de confianza como de crecimiento han contribuido a esta carnicería. Desde que alcanzara un máximo de 5.048 en marzo del pasado año, el NASDAQ lleva perdido 63%.
Entre las víctimas de las quiebras están marcas como las cámaras Polaroid, las deportivas Converse, las bicicletas Schwinn, las conservas Vlasic y los electrodomésticos Sunbeam. Las empresas que dependen de los viajes y el turismo, como National Car Rental, se han visto particularmente dañadas.
La semana pasada, Burlington Industries Inc., con sede en Carolina del Norte, que llegó a ser el mayor fabricante de textiles del mundo, se convirtió en la trigésimo octava empresa con más de u$s 1.000 millones de activos en solicitar la suspensión de pagos. Eso es casi el doble que el anterior récord de 21 firmas del año 2000.
El auge de la década de los noventa infló los precios de las acciones, permitiendo a las empresas acumular deuda con bonos basura y grandes préstamos bancarios. La caída de las acciones y la deuda incrementada suponen un «doble mal de ojo» ahora, dijo Henry Miller, vicepresidente y responsable de reestructuración en Dresdner Kleinwort Wasserstein. «Estamos pagando el pato de una visión excesivamente optimista sobre el rendimiento futuro.»
Una solicitud de suspensión de pagos de varios millones de dólares afecta a miles de personas, incluyendo empleados, clientes, abastecedores, inversores y otros acreedores. Los efectos pueden extenderse a empresas sanas, dice Bill Brandt, director general de la firma de reestructuraciones Development Specialists Inc., con sede en Chicago.
No obstante, las quiebras dan a las empresas la oportunidad de cambiar las estrategias y arreglar los errores.
Las empresas que dependen de los viajes y del turismo han sufrido particularmente desde los atentados del 11 de setiembre.
Dos líneas de cruceros, la línea de autobuses VecTour Inc., el casino Aladdin, de Las Vegas, Planet Hollywood International Inc. y otras muchas cadenas de restoranes se han declarado en quiebra.
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