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Según el informe trimestral de la economía de la eurozona, hecho público hoy por la Comisión Europea, esta ralentización se ha producido tras un primer semestre en el que la evolución de la economía fue más favorable de lo previsto y además la actividad no se ha reducido en todos los países.
Por ello, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, considera que aunque el nivel de crecimiento durante el segundo semestre "parece indicar que los riesgos no han disminuido", las estimaciones de la Comisión de un crecimiento del 2% para este año en la zona euro "siguen siendo válidas".
Respecto al último trimestre del año, el análisis anuncia un crecimiento "apagado", marcado por un descenso de la confianza entre los empresarios.
Esto se equilibra con las buenas noticias en el área de las inversiones y por el hecho de que ciertos indicadores han registrado mejores resultados de lo previsto en septiembre y octubre, principalmente las ventas al detalle y los nuevos pedidos en la zona euro y la producción industrial en Francia y Alemania.
En cuanto a la reciente evolución de los tipos de cambio, el estudio destaca que la apreciación del euro respecto al dólar se debe sobre todo a la debilidad de la moneda estadounidense y que las variaciones han sido claramente menos pronunciadas que frente a otras divisas.
El tipo de cambio efectivo real, medida importante de la competitividad que tiene en cuenta la evolución de las tasas de cambio y los costes, es ligeramente superior a la media del período 1995-2004, señala el documento.
Esto hace que el euro sea fuerte pero su nivel "está en línea con sus fundamentos", además de que la apreciación de la moneda única ha podido reducir el impacto del alza en los precios del petróleo.
El informe analiza además las tendencias de las Inversiones Extranjeras Directas (IED) y señala que la eurozona ha contribuido al aumento del flujo de éstas entre los países que pertenecen a esta zona.
Asimismo, las inversiones en el exterior de esta zona no parece haberse producido en detrimento de las inversiones interiores.
Las entradas de IED en la zona euro pueden ser beneficiosas por el aumento de inversiones, la mayor eficacia y las repercusiones tecnológicas que suponen para toda la economía.
Por otro lado, los flujos de la zona euro hacia países terceros permiten a las empresas acceder a los mercados extranjeros y a los consumidores conseguir bienes a menores precios.
No obstante, el informe señala que hay que vigilar el que la competencia en los mercados de productos sea suficientemente fuerte para que los ahorros de costes realizados por las empresas que invierten en el extranjero se repercuten en los consumidores.
Igualmente el que las políticas del mercado de trabajo ayuden a los trabajadores despedidos a adquirir las competencias que necesitan para encontrar nuevos empleos.
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