La peste que faltaba, el "dinero helicóptero"

Economía

A ver. En el apuro muchos hablan de “la crisis económica del coronavirus” cuando este infecta a humanos, pero no realiza transacción alguna, de modo que sólo es causante de la crisis sanitaria. La económica, que probablemente sea la peor de la historia moderna, incluso peor que la que comenzó con la caída de Wall Street el 29 de octubre de 1929, se debe exclusivamente a las medidas adoptadas por los gobiernos y al pánico creado.

Ahora con las ideas más claras, analicemos estas medidas. No entraré en el tema sanitario, veamos la faz económica. El Credit Suisse el 27 de febrero ya preveía que las Bolsas caerían al “ver que las medidas draconianas adoptadas en China se extenderían a escala global”. Es decir, el comunismo chino se jactaba de haber controlado la crisis sanitaria gracias a su sistema autoritario que implicaba el cierre de empresas, cuarentenas obligatorias y otras medidas violentamente impuestas que, como toda violencia, destruyeron mucho.

Italia -hoy el país con mayor cantidad de muertos- tuvo la mala idea de creerle al comunismo y aplicó la misma receta. Por el contrario, al mismo tiempo Corea de Sur, gracias a su experiencia, aplicó una receta con mucha más libertad y sin cuarentena -con menos violencia- y su caso sí que es exitoso.

Si se mira el desempeño de las Bolsas -globalmente golpeadas a partir de la debacle china-, se verá que su baja es proporcional a las medidas autoritarias adoptadas por sus gobiernos (obvio, más cierres de empresas y más dificultades para trabajar producen mayor caída). Durante el último mes, mientras el SP Merval cayó un 60%, el Euro Stoxx 50 un 52%, el SP 500 un 48%, el FTSE 100 (Londres, sin cuarentena) bajó 46% y el Kospi 200 de Corea que, gracias a su exitosa lucha contra el coronavirus sin entrar en cuarentena, cayó 41% y, finalmente, el OMXS30 de Suecia, donde prácticamente no se ha tomado ninguna medida autoritaria y muestra una economía sólida, baja 41%.

José Luis de Haro escribió en elEconomista.es que “la desaceleración provocada por el coronavirus” -¿será que el virus entra en los sistemas informáticos financieros y los destruye?- podría costar 5 M de empleos en EE.UU. mientras que la producción económica se reduciría en u$s.5 B. Para el PBI en el segundo trimestre, desde IHS Markit, estiman una contracción del 13% y, en todo 2020, caería 1,7% i.a. en tanto que el desempleo pasaría del 3,5 al 9% a fin de año. Optimistas en mi opinión. Por su lado, la locomotora de Europa, la economía alemana caerá 5% este año según Bild am Sonntag.

Las Bolsas han bajado tanto que, por caso, en España uno de los países con más medidas coactivas “antivirus”, empresas como Repsol y Santander cotizan a un tercio de su valor contable, pero es que si aumentan el autoritarismo estatal, las acciones no subirán sino que más bien tendrán que bajar drásticamente su valor contable. Para Morgan Stanley los beneficios por acción en Europa caerán el 25% este año.

Con al menos 39 bajadas de tasas de interés en el mundo, en slo una semana la monetización de EE.UU. y Europa aumenta 20%. China informa que dedicará 3 B de yuanes a estímulos fiscales. Además de las inyecciones del BCE, EE.UU. intenta un plan de estímulo de u$s2 B, el 10% de su PBI, y el Banco de Japón, podría hasta incluir pagos en efectivo. La Fed acaba de anunciar una inyección de liquidez esta vez ilimitada, comprará una cantidad sin límite de bonos del Tesoro y títulos respaldados por hipotecas. Así, el rendimiento del bono a 1 mes cayó casi a cero, histórico. Debido al pánico, ya están ponderando el ‘dinero helicóptero’, la peste que nos faltaba además del virus y la guerra por el petróleo.

Este consiste en una política fiscal o monetaria expansiva poniendo efectivo en manos del público, conocida también como “expansión cuantitativa para la gente”. El primero en acuñar el término fue Milton Friedman, que ilustraba la idea con un helicóptero tirando billetes para que la gente gaste, estimulando la demanda agregada. En otras palabras, estamos frente a una inflación global que volará en helicóptero y, aunque el IPC podría no disparase dada la recesión, profundizará la caída del PBI ya que no tiene sentido producir cuando al dinero lo regalan.

En Argentina, la mayor aversión dispara el riesgo-país complicando la reestructuración de deuda y será muy difícil evitar un default, poniendo gran presión sobre el tipo de cambio y las reservas internacionales del BCRA. Luego, por la recesión global caerán precios y exportaciones. En lo que va de marzo, soja, trigo y maíz caen 5%, 7% y 8% respectivamente, a lo que se le suman las escasas lluvias provocando que las pérdidas -de unos u$s 3.900 M- ya equivalen a casi la mitad de las ocasionadas por la sequía de 2018.

Vaca Muerta, bien muerta, el turismo fue, la confianza del consumidor cae al son de la cuarentena y la consecuente caída en los ingresos, la confianza empresarial se desmorona, la recaudación caerá en picada si es que la Afip consigue cobrarle a alguien, y el gasto se dispara con lo que el déficit primario será astronómico y, con los mercados financieros cerrados, solo se ve híper: para el Ieral la base monetaria podría aumentar 62,5% en 2020; personalmente me parece que será más y, además, habrá que ver cuánto cae la demanda de dinero. Así, desde Invecq estiman que la economía se contraerá 3.5% i.a. en 2020. Los veo muy, muy optimistas.

(*) Senior Advisor, The Cedar Portfolio

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