24 de enero 2014 - 15:43

Cuevas desoladas sintieron el golpe del Gobierno

Cuevas desoladas sintieron el golpe del Gobierno
La mañana en el microcentro porteño mostró un panorama distinto al de los últimos días. Al descenso de temperatura se sumó un descenso de los "arbolitos" en la City. Éstos, tras el anuncio del Gobierno sobre una mayor flexibilidad en el llamado cepo cambiario, ya no mostraban -al igual que las cuevas- la euforia habitual: había caras de desconcierto y preocupación por el futuro del negocio, que se traducía en una información dispar sobre las condiciones para cambiar divisas.

En las primeras horas, no se oían las voces desperdigadas que gritan "cambio" con tono de falsa clandestinidad. Se descubría apenas uno, quizás dos, vendedores de dólares por cuadra en Florida, entre Corrientes y Bartolomé Mitre. "¿Querés comprar? No tengo precio todavía, está complicado. Ah, ¿querés vender? Hace un rato pagábamos $12, ahora está $11. A ver, esperame", responde un joven en la entrada de una galería, y se retira a cerrar una transacción con tres turistas. "Israelitas", aventura después, y avisa que tampoco puede pagar $11... el dólar ya cotiza a $10,50 para quien quiera desprenderse del billete verde. "Y... para comprar calculale cincuenta centavos más, pero, la verdad... no sé... además estamos viendo qué onda con la gorra", especula. Traducido: había rumores de que pronto comenzarían los operativos policiales para impedir la actividad de esas particulares casas de cambio.

A la otra cuadra, en silencio, aguardaba otro "arbolito". No se anunciaba, pero, rápido de reflejos, toma el cambio de miradas como una contraseña y se acerca. La especulación del muchacho anterior se va al diablo. "Vendo dólares a $13", informa. "¿Si va a bajar con todo esto? ¡Ya bajó, estaba $13,50!", presiona el hombre. A los pocos pasos, una oyente no casual se acerca: "Podemos cerrar a $12,80", tienta. La chica, hábil, explica que sí, que obvio, que si quiero vender dólares paga $12,50, por supuesto. "Pero ahora no tengo los pesos, tendrías que volver en una hora", concluye con mañas de jugador de pocker.

La situación se repite. Muchos no tienen información certera. Tampoco hay operaciones. Los "arbolitos" responden preguntas, no tantas, y rara vez cierran trato con sus clientes ocasionales.

Ya en una oficina, un experimentado en la materia explica: "La realidad es que no tenemos un precio de referencia. El mercado está parado. Nadie compra dólares, y el que vende es porque necesita tener pesos en el momento. Lo que vamos a hacer hoy es tener una brecha alta: vendemos caro y compramos barato". Ya a las once de la mañana la tendencia era exactamente esa: sobre Corrientes, entre Florida y San Martín, la diferencia era de $2: se vendían dólares a $13, y se compraban a $11. Una vigilancia cautelosa de aquellos locales basta para confirmar que escaseaban las consultas, y mucho más quienes terminaban manipulando billetes frente a la ventanilla.

"Si alguna casa se quiere deshacer de los dólares, cosa que dudo, vas a pagar $13, tal vez $12,50, no creo que puedas comprar por menos", se sincera una joven parada a metros de un puesto de diarios en Florida y Sarmiento. "Y nosotros estamos comprando a $10, pero te puedo conseguir a $10,50". Para esa hora, ya cerca del mediodía, se veían algunos "arbolitos" más, en general charlando entre ellos, o con vendedores de paquetes turísticos que se expresaban en un forzado portuñol en cuanto detectaban a cualquier ser humano al que supusieran brasileño.

Hay excepciones, raras. Algunos acortaban la brecha, con precios de $11,20 para la compra y $12,50 para la venta. Otras casas, en general ocultas y a donde llegan sólo los amigos de siempre, directamente no operaban y se mantenían a la expectativa. "La verdad, no creemos que el lunes puedan comprar muchos. Hay que ser realistas, a la mayoría los va a rebotar el sistema de AFIP. Esto es cosa mía: esto lo abren para que algunos se posicionen en dólares. Por eso vamos a esperar", comenta uno de los dueños de una cueva.

El movimiento en el microcentro seguía igual: menos "arbolitos" que de costumbre, con poca actividad y una distancia cercana a los $2 para comprar y vender, aunque no hay uniformidad de criterios tampoco en las cuevas.

Eso sí, "la gorra" nunca apareció.

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