Nueva York (Bloomberg) -La crisis de la vivienda en Estados Unidos podría hacer posible lo que no pudieron los insistentes consejos paternales: convertir a los estadounidenses de consumidores en ahorristas. El consumo caerá porque los propietarios de viviendas no podrán volver a utilizar la revalorización de sus casas para endeudarse. En 2006 tomaron prestados u$s 837.500 millones, según un informe del ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, y de James Kennedy, economista jefe de la Fed. Con las entidades hipotecarias exigiendo anticipos de 20%, el promedio de las familias, que ahorran menos de 1% de la renta después de impuestos, tendrá que hacerlo ahora 10% durante 10 años para comprar una vivienda.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El mercado de la vivienda se llevó por delante el equivalente a 1,6% del PBI en el primer trimestre, y redujo en 50% el ritmo de crecimiento del gasto en consumo, que representa más de las dos terceras partes de la economía, expuso Mark Zandi, economista jefe en Moody's Economy.com.
«La pérdida de riqueza inmobiliaria es la diferencia entre una economía en recesión y una economía en crecimiento», aclaró Zandi, asesor del senador John McCain, candidato republicano a la presidencia. «Los consumidores han propulsado la economía mundial durante los últimos 25 años. En un futuro previsible, quizá en los próximos 25 años, la tasa de ahorro subirá.»
La peor crisis de la vivienda en por lo menos un cuarto de siglo tiene aún un largo camino por delante, indicó Zandi. Llevará hasta 2015 que la mediana del precio de la vivienda vuelva al máximo de u$s 230.200 de julio de 2006, aunque las ventas de viviendas y la construcción nunca alcanzarán los máximos de 2005 y 2006, aseguró.
Perspectiva
Los bancos emitirán este año 53% menos de hipotecas que en 2006, dificultando las ventas de viviendas y retrasando una recuperación del mercado, afirmó Guy Cecala, editor del boletín del sector Inside Mortgage Finance.
Conseguir un préstamo hipotecario podría también ser más difícil por el derrumbe de la confianza de los inversores en Fannie Mae y Freddie Mac, que tienen o garantizan el 81% de las hipotecas emitidas este año, según la Office of Federal Housing Enterprise Oversight.
Fannie Mae, la mayor hipotecaria de Estados Unidos, y Freddie Mac, la segunda, han perdido cada una más de 50% de su capitalización desde el 7 de julio.
«En 50 años nunca se había visto el sector hipotecario tan pasivo en la actividad crediticia», comentó Cecala. «No quiere dar más pasos equivocados que produzcan pérdidas. La otra cara de la moneda es que no está ayudando a nadie a conservar sus casas o comprar viviendas. No se puede tener una recuperación de la vivienda sin financiación.»
La caída de la vivienda residencial «cambiará la estructura» de la economía de Estados Unidos, obligando a los estadounidenses a ahorrar, adelantó Neal Soss, economista jefe en Crédit Suisse Group.
«Los días de vino y rosas han terminado -sostuvo Soss-. Nos embriagamos con el dinero. La sobriedad es un proceso doloroso.» Hace dos años, los bancos concedieron u$s 2,7 billones en hipotecas, u$s 600.000 millones a prestatarios de alto riesgo, con malos o irregulares historiales crediticios. Ahora, las firmas financieras, en respuesta a los u$s 415.000 millones en provisiones vinculadas al mercado inmobiliario y en pérdidas crediticias, están obligando incluso a los compradores más solventes a pagar mayores anticipos.
Dejá tu comentario