Para los argentinos el principal problema del país es la inflación (junto con la inseguridad), pero al menos ahora hay un consuelo: en prácticamente toda América latina se registró un fuerte salto inflacionario. Como consecuencia, en muchos países los índices de precios al consumidor están retornando al temido nivel de dos dígitos.
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Mientras que en Venezuela y la Argentina hace ya más de un año que los índices de precios superaron subas de 20% anual, otros países de la región como Paraguay y Bolivia ya están en terreno de dos dígitos. Pero también economías mucho más estables están sufriendo un fuerte incremento: Chile, Uruguay y la dolarizada Ecuador están rozando ya 10% de aumento de precios en los últimos doce meses.
Presidentes de los principales bancos centrales de la región estuvieron en Buenos Aires analizando el viernes este nuevo contexto, en una reunión en la que participaron los cuatro bancos centrales del Mercosur, junto a sus colegas de Bolivia, Chile, Perú y Venezuela. En el comunicado posterior los funcionarios indicaron que «persisten severas presiones inflacionarias originadas por el precio de los alimentos y del petróleo». Las recetas para combatir esta situación no difiere demasiado entre los distintos bancos centrales: hubo coincidencia en reforzar las políticas prudenciales en materia monetaria y financiera, complementadas con cuentas fiscales ordenadas.
La caída en el precio del petróleo y de las materias primas de los últimos 30 días (que ya se aproxima a 30%), debería ayudar a contener nuevos aumentos. La principal preocupación en la que coincidieron los representantes de los bancos centrales fue, precisamente, evitar las «segundas vueltas» de ajustes de precios.
Ya quedaron muy atrás las subas de apenas 3%, en línea con los países desarrollados, que mostraban economías como la brasileña y la chilena hasta el año pasado. Todos los países en mayor o menor medida sintieron el efecto del fenómeno conocido como «agflation», o inflación provocada por los productos agrícolas. Esto se sintió con mucho más fuerza en países que deben importar combustible y alimentos, como el caso de Chile, cuya inflación se triplicó en un año: pasó de 3,2% a 9,5%.
Respuesta ortodoxa
La respuesta de prácticamente todos los bancos centrales de la región fue ortodoxa: aumentaron varios escalones las tasas de interés en los últimos tres meses. Brasil, México, Chile y Colombia son algunos de los que tomaron la delantera, aún con el riesgo de enfriar una actividad económica que venía en plena expansión. Martín Redrado, presidente del Banco Central argentino, también subió las tasas pero de manera aún demasiado moderada. De hecho, hoy la BADLAR (tasas que pagan los bancos por plazos fijos superiores a un millón de pesos) se ubican en 12,3% anual, menos de la mitad que la inflación. Se trata, por lo tanto, de una de las tasas más negativas del mundo.
La suba de tasas, sin embargo, no continuó apreciando a las monedas contra el dólar. Esto se debió a que la divisa norteamericana comenzó a ganar terreno en los últimos días contra las principales monedas (euro, libra y yen), pero también en relación con la de los países emergentes, aunque de manera más suave.
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