Si en el ámbito de lo bursátil todavía se acariciaba alguna posibilidadpara un mecanismo que la misma Bolsa quiso reflotar, después de varios años, ycon el lema de «repatriar capitales»: bajo el mismo techo de la entidad, vayaparadoja, tanto un funcionario local, como un ex ministro español, seencargaron de devolverlo al nicho y ajustar la lápida. Gómez Sabaini,subsecretario de Política Tributaria, mencionó que no se prevé instrumentar unplan para tal fin. Y que solamente con estabilidad jurídica, era posiblegenerar algún flujo que traiga a esos dineros de vuelta. En tanto, CarlosSolchaga -alfil de Felipe González-fue directo al grano no solamente al decir,que por ahora, la Argentina no atrae al inversor. Sino que lo mejor ante elcaso de los capitales emigrados es: no hacer nada. Mencionó que estudiardistintas figuras para forzar, o inducir, a que retornen los emigrados eseludir la discusión de fondo: en síntesis, dejó un mensaje del tipo... «Lo queNatura non da, Salamanca non presta». Posteriormente apareció el hormigueroalborotado por la descalificación de la calificadora, con un funcionario-Marx-asumiendo que «estamos complicados...» Y, de postre, el ex presidenteAlfonsín lanzando una expresión de deseos (sobre lo bueno que sería que sediera al país algún par de años de gracia para pagar deuda, y con eso intentarreflotar para poder pagar mejor más adelante...) Que -dicen-en el gabinete pusoa todos con los pelos de punta. Velozmente salió el mismo Marx a decir quetales expresiones solamente servían para hacer huir inversiones, y que esto yque lo otro. En realidad, Alfonsín no habló de ninguna decisión unilateral,sino de algo concertado, y como simple sueño de quien le debe a un banco y sehace la película de que la entidad lo eximirá de sus pagos para que él puedainvertir el dinero y, después, pagarle al banco. Nada grave, para tomarlo enserio, sólo una utopía, pero todo el mundo vive demasiado alterado últimamente.
De tan breve crónica de dichos y apreciaciones, sigue nutriéndose este«salpicón de carne», que está hecho con un poco de cada argentino cada día. Unconcierto de gente chocando con sus soluciones, de funcionarios encargándose desalir a los medios para desautorizar a otro, mientras el país continúaesperando un rumbo cierto y mostrando una peligrosa cuenta regresiva haciamayores disturbios de todo tipo. La «revolución silenciosa del consumidor» queno cede ni un metro, aunque ahora en el INDEC haya sumido «un hombre deMachinea» (y lo dicen sin ponerse colorados). Nos hace acordar a cuando la CNVpasó a ser un resorte de Economía y perdió la autarquía: no es para accionesindependientes, justamente. Bueno, lector, en medio de todo esto usted debeestudiar alguna acción para comprar... No se olvide que ahora lo eximen de unimpuesto ¿Qué espera para invertir $ 100.000 en el riesgo?


