Notableinterés y preocupación, el martes, por saber quién ganaría las elecciones enlos Estados Unidos. Más allá de querer recibirse de gente ilustrada, bastante desnobismo seguramente y una pérdida de energía que parece inútil. Si ganarequien ganare, existía una sola certeza: el ganador gobernará pensandoexclusivamente en Estados Unidos. Y a partir de eso, los matices que sequieran. Es una buena certeza, al momento de elegir candidatos, ésa de saberque quien triunfe pensará primeramente qué resulta más ventajoso para su país.Y su gente.
Por estastierras todavía discutimos otras cuestiones, con mutuos reproches sobre quiéndejó a la nación en las condiciones actuales. Mientras ciertos funcionarios,ese día teniendo que abonar tasas más altas, cargando la romana -ya Marxaburre, con su excusa de Alfonsína quien no tiene derecho a hablar, ni a darsus opiniones, o siquiera a tocar el tema que ciertos dueños de la democraciadeciden que no se toca...
Pero eltema del martes era saber si ganaban Gore o Bush y muchos que no tienen muchaidea de temas nacionales, brindaban acabados informes sobre por qué convendríanuno u otro. Nos quedamos con una apreciación que nos dejó para comparar algo:es la que aseguraba que «Gore está muy apoyado por los sindicatos y esto harámás cerrada la economía de ellos» ¿Qué diría el «señor Mercado», tan citado poraquí, si un candidato local recibiera la etiqueta de estar sustentado por lossindicatos? Y, si resultara ganador lo más probable es que todo saltara por losaires, la inversión se retiraría, los créditos se cortarían y el caos sería larespuesta. Pero, el mismo «señor Mercado» no se asusta por un candidato así enel Norte. Nos dirán: bueno, es la diferencia de países, de economías, de poder,de liderazgo. La conclusión final es sólo una: el «señor Mercado» no aplicareglas fijas. Les pega fieramente a los débiles y se allana ante los poderosos.Y siempre es así, desde que se forjó la máxima sobre que «el que tiene el orohace las reglas». Pero, por favor, no lo pasen como una filosofía decrecimiento, ni de propender a la mejora de los países. El que espere algo afavor del «señor Mercado», quedará igual que el que espere de un ganador delNorte que no piense sólo en ellos.
Y enmedio de estas «preocupaciones» de la City ilustrada, nuestro mercadito elmartes acompañaba con 1% de alza, apenas $ 10 millones de efectivo y tasasentre bancos que estaban al rojo vivo. Pare-ce que alguna buena noticia hubo,no la conocimos, para ese repunte. A menos que ese día algún funcionario que nopermite que se hable de lo que no quieren, también haya aplicado el «derecho deadmisión» en la Bolsa, y ese martes los vendedores tenían prohibida la entrada.El año se sigue yendo con el hilván de las incoherencias, cada rueda es «larueda» y su similitud con una anterior o posterior puede ser una meracoincidencia.


