No deja de ser extraño que Cavallo insista en colocar en el centro de la escena al tema de la convertibilidad mixta (lo de canasta le queda grande) cuando se esperan asuntos puntuales para destrabar la recesión y, como el mismo ministro dice, no es tema para la hora el de agregar el euro al respaldo. Un desvío de lo que empezó siendo el ir derecho al grano y una dilatación de cuestiones que urgen cuando ya se está cerrando el primer cuatrimestre ...y las cosas ni han cambiado.
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El mercado accionario parece pintado, un barco pintado -sobre un océano pintado- es la imagen de lo ocioso. Y nuestra plaza parece estar con actuación pintada, sobre un recinto pintado: mucho más de inerte que de activa, y donde el tema de la convertibilidad tampoco aporta para encontrar un rumbo más cierto.
Apenas triunfos parciales de alguna rueda, o dos que se enhebren, pero sin poder levar anclas y sin el concurso interesado de capital foráneo. Es una Bolsa que se debate entre darle respaldo en pesos a la expectativa de un funcionario vigoroso o no creer en palabras y esperar que la recesión que la circunda dé muestras de estar replegándose. El año dice que estamos en positivo, que estamos «bien», pero todos saben que esto es producto de la patriada inaudita de enero y que después de esto -y de tres ministros-todo lo que se hizo fue dar vueltas tratando de morderse la cola. Los arrebatos de nombramientos dieron algún beneficio extra como reserva, para aguantar las ruedas negativas, pero llegando la hora de la verdad la orden tomadora se hace más esquiva. Insiste el ministro con desafíos verbales a los especuladores que le apuestan en contra, se enoja y desea un tiempo de revancha, pero son golpes temperamentales que sirven de poco ante la realidad práctica de los que quieren ver las propuestas, para recién obrar en consecuencia. Este no es el escenario de 1991; la Bolsa está diciendo que muy lejos puede aparecer un boom como el de aquella ocasión. Ni las empresas, ahora muy perjudicadas, son las mismas. Acaso está bien que se quiera recordar la imagen triunfal, pero no se vive de glorias pasadas, y todos los profesionales de la inversión también están muy precavidos contra los desvíos argentinos y sus cambios de libreto. Para esta semana se anunciaban medidas; es un cartucho que habrá que comprobar si es capaz de dar en el blanco, si es que el barco pintado se baja del cuadro y cumple su función natural -como una Bolsa-, o si se seguirá en posición ociosa. Una primera muestra de cuánto puede costar poner en movimiento a un país paralizado.
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