3 de mayo 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Anunciar una suba del impuesto que empezó con una tasa hace apenas un mes parece un abuso de confianza y un abuso de las expectativas que la gente había depositado. Prometer nuevos sufrimientos terrenales, en virtud de una futura nueva vida, o gloria eterna, está reservado a las religiones, no a los ministros. Quizá los que se regocijan con las encuestas de popularidad no tienen en cuenta que es más veloz el decrecer de esos ratios que el subir en ellos. Muy riesgoso para la salud del abusador, cuando la gente cae en la cuenta de que hay más de lo mismo...

Pero, el asunto no pasa hoy por allí, sino por un razonamiento sobre el nuevo mix de convertibilidad que se propone, sobre el que no hemos visto debate formal en las ruedas de entendidos que se armaron en los distintos medios. Reconociendo nuestra falta de sapiencia al respecto, simplemente lo exponemos como inquietud de ciudadanos. Cavallo insistió varias veces en decir algo así como: «Tendremos una moneda más fuerte que el dólar y el euro...». Lo que suena a virtud. Pero ¿lo es? Nos seguimos preguntando: si uno de los más serios problemas en estos años ha sido la fortaleza del dólar y la sobrevaluación de nuestro peso, ¿para qué hacer un mix donde participe un euro fortalecido? Se supone que esto traba como dos pistones, donde uno va hacia arriba, el otro va hacia abajo. Si uno tiene tanto de cada uno, nunca sacará partido, para exportar, de la debilidad de esas monedas a cada cinco de ellas. El peso, que podría desinflarse si el dólar se desinfla, quedaría inflado ante un euro inflado. No suena a mejor, cuando tenemos a un Brasil que alcanzó potencia de nuevo mediante su desagio ante una moneda fuerte. Nosotros queremos una moneda más fuerte que las dos más fuertes del mundo. Suena lindo, pero ¿para qué? Cuando somos de las economías más desastrosas del mundo. No sabemos. Por nuestra ignorancia, es sólo instinto. Pero, como no lo hemos visto planteado, debe estar bien...

Otra que tampoco hemos visto discutir: dice Cavallo que la ley recién entraría en vigencia el día en que el dólar y el euro estén a la par. Lo que suceda después no importa en absoluto. Es como si a partir de esa fecha quedaran las monedas inmóviles. Y no es así. Por lo cual, nos aparece como un simple artificio para poder decir que aquí no se perjudicó nadie: porque ese mismo día, había una paridad absoluta y se podía haber comprado o vendido sin perjuicio. Nos parece que es solamente para engañarnos todos, o para evitar cuestiones legales, pero carece de sentido práctico que se busque una sola fecha: cuando al otro día, podría haber un derrape en cualquiera de las monedas. Nos suena a: si se retiró de la ventanilla, ¡embrómese! Ese día, ese solo día, usted tenía la ocasión y no la aprovechó. ¿Será así? No tenemos otra explicación para esto. Perdón.

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