26 de noviembre 2001 - 00:00

Cupones Bursátiles

Lo que nos faltaba en el ambiente bursátil... la entrada en tropel de unos manifestantes de empresa telefónica que querían demostrar el disgusto por la rebaja de sueldos. ¿Qué tendrá que ver la Bolsa con todo esto? Era una buena pregunta para hacerse, a medida que pasaban los entusiastas revoltosos, pero también continúa siendo buena a la hora de hoy. Alguien ingenioso, dirá que Telecom es integrante de los paneles de la Bolsa y que esta gente tenía problemas con su conducción, por lo cual fueron a querer hacerlo público dentro del recinto donde cotiza tal acción. Muy rebuscado el argumento, lo concreto es que esta asociación de manifestantes se introdujo en el edificio, subió escaleras mecánicas, llegó a una puerta de grueso «blíndex» -que les fuera cerrada oportunamente, por audaz ordenanza-que separa al recinto operativo de la gente que quiere observar las ruedas, y produjeron un hecho preocupante. Forzaron tal puerta y se fueron al recinto a expresar lo suyo. No hubo otros hechos hostiles, tampoco existió ningún intento de oposición de parte de los operadores, que se habían corrido puntualmente. Y todo terminó en este hecho relatado como «nota de color», para la rueda del miércoles pasado, pero que dejó una entretela para analizarla debidamente en las altas esferas del sistema. Porque así como entraron, vieron, y salieron... podían haber entrado, agredido, destrozado y generado una suspensión de varios días al sistema bursátil. Más allá de las derivaciones, si es que la agresión hubiera hallado lógica resistencia. Hay inquietud creciente en la gente, esto es fácil de observar a diario, y la semilla de los disturbios puede germinar en cualquier ámbito, en cualquier momento. Asombra comprobar de qué modo se vulneran vallas, con el solo hecho de proponérselo cierto número de personas, y como para llegar al corazón mismo de la operatoria bursátil (con todas las máquinas del sistema informático pasibles de ser dañadas). Esperar que las manifestaciones resulten «buenas» siempre es apostar fuerte. Demasiado diríamos, porque esa apuesta -si se pierde-no puede haber quien la banque... Para pensar. Y mejorar.

Días atrás hablamos de lo que se denomina como «corrida», en este caso a través de la Bolsa y las acciones. Pero, en estos días de riesgo-país en las nubes, la «corrida» cambiaria debe haber resultado muy caliente. Por de pronto, sabemos que en bancos de primer nivel no tenían dólares para «convertir» por pesos. Si bien el viejo cuento de «se terminaron» está vigente, es más probable que hayan existido órdenes de arriba para no entregar dólares a la gente. Porque es sabido que este tipo de mecanismos solamente funcionan con buen tiempo, y que la «convertibilidad» es un simple acto de magia, con la utopía del que cree que toda la base monetaria se cambia de peso a dólar. El nivel de la tasa es otra señal que delata el momento.

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