19 de enero 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Un reparto de pérdidas y ganancias vendrá enancado en el cambio de condiciones, de los parámetros que se mantuvieron por más de una década. El efecto «tipo de cambio» ya es una variable cierta y efectiva, jugando contra activos y pasivos y según se trate del rubro y sus relaciones con la variación dólar y vinculación con la exportación. Más adelante, seguramente, aparecerán los efectos inflacionarios y que dejarán de lado a los simples números «históricos» -que así se los llamaba-para tener un doble juego de indicadores y corrigiendo por inflación toda la estructura. Renacerían así las cuentas por «ajustes» de inflación, generando saldos capitalizables por imperio de cifras que se acumulen en un rincón de los balances y del patrimonio, que después se dispersan en forma de acciones, para adecuar los capitales y no dejar que se queden desactualizados. Todo esto es como ir a un video club y alquilar una película vieja, de aquellas sobre las que tenemos cierta memoria y que comentamos a la familia, generalmente agigantando los elogios. A quien no le ha pegado la desilusión de presenciar que el mentado «peliculón» no le gusta a nadie de los familiares, teniendo que admitir que no ha resistido el peso del tiempo. Otras sí, las menos, pero pertenecen al privilegiado grupo de las que son clásicas de verdad, se las verá siempre. ¿En qué nivel se situará esta remake de nuestra economía?

¿Será una mala reposición, nos decepcionará a todos o se abrirá un nuevo frente para hacer negocios? Es una pregunta que se responderá en el curso del año, al margen de sentimientos y sensaciones. Lo cierto es que el mercado accionario se había ido cerrando, chocando contra su propio techo, en una sobrevaluación por conducto del dólar atrasado que se quería negar, pero que estaba a la vista. Curiosamente, hoy ya no se escuchan voces que discutan la adecuación del tipo de cambio, saliendo de la ridiculez de que una moneda del país quebrado valga igual que la de la mayor potencia del mundo. Que no se lo soporte, es otra cosa. Que se tengan temores por un pasado tenebroso, es tema al margen. Pero esa realidad de ingresar en otra dimensión atropelló a la realidad virtual, ficticia, que nos ha costado todo esto: sacrificio tras sacrificio, para decir que en la Argentina un dólar era igual a un peso.Ahora puede reaparecer el ritmo del «sucundún», quizás se puedan hallar regias perlas dentro de un mercado sumamente confundido, con valuaciones trastocadas y precios relativos por los aires.

(Los que consigan entender antes la «nueva Bolsa» serán los privilegiados para ganar fuerte de entrada.)


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