27 de febrero 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

Se ha ido desvaneciendo el principio de «dólar análogo», que se procuraron las acciones de empresas privadas en la Bolsa. Súbitamente produjeron algunas ruedas con flojeras, distantes de la marcha de la divisa, pero -también- en coincidencia con esa llamada flexibilización que le quisieron dar al denominado «corralito». De donde una persona goza del «privilegio» de que un ser superior -o institución- le indique en qué tiempos límites, y a qué tipos de activos disponibles, el ex dueño del dinero -nuestro amigo privilegiado- puede acudir. Los tiempos, desde ahora al 15 de abril. Los bienes: automóviles o inmuebles. A esto lo llaman, en la Argentina de 2002, flexibilizar, aliviar una situación de opresión total, como esa mazmorra financiera a la que de modo muy light alguien denominó «corralito». Mentira. Es una suerte de campo de concentración de tipo económico, capaz de ahogar irremediablemente a gente que poseía todos los recursos -y mucho más- para estar cumpliendo con su ritmo de vida y sus obligaciones. Esto ha sido tan horroroso, que ningún tipo de crisis lo puede justificar. A lo largo de tres cargos presidenciales, con tres ministros de Economía, se dio forma, luego se ajustó la soga, hasta finalmente producir una asfixia que ahora recibe cierta dosis de oxígeno, como para mantener sobreviviendo a una sociedad que -pasmada- responde con caída de recaudación de impuestos. Pero, si se tiene en cuenta la agresión de parte de los gobiernos, al estatus de las personas, quizás haya que ver como una hazaña que «nada más» se rebaja en estos términos la suma recaudada... .

¿Hablamos de Bolsa, de acciones?... comenzamos por ahí, nos fuimos por otra senda, pero es lo que ocurre en estos tiempos y en cualquier diálogo que uno ensaye al respecto, con cualquier interlocutor. La Bolsa es el efecto, y bien que estuvo respondiendo a ese principio del «bien sustituto» que -lo vimos antes- decíamos que a nuestro entender se había iniciado en la década del '40 y no antes. Esto, en base a experiencias propias, porque por aquellos años íbamos al «viejo recinto» como simples y nuevos inversores, apreciando de qué modo todos iban huyendo de los papeles para comprarse dólares. Hasta que esos títulos trasvasaron la línea del «precio vil» y las empresa, los grupos de control, emisores se agacharon a recogerlos: compraron en centavos, lo que valía varios dólares en activos. Después de 1975, esto abrió los ojos de la gente común de la «City» y desde entonces es que las acciones, funcionan como activo sustituto del dólar. Sin embargo, algo puede estar cambiando en éste tiempo y es bueno escudriñar un poco -mañana lo haremos- para ver si se está en tal senda, o en otra... .

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