Sería bueno hacer una encuesta preguntando en la plaza financiera qué es lo que se aguarda del futuro inmediato (y, más todavía, del plazo más largo). Banqueros, asesores, analistas, operadores de mercado, inversores, clientes, público en general... ¿qué puede suponerse y cuánto más se puede sostener que el país funcione, careciendo del sistema circulatorio? Con mensajes como el que vino de España en el que, en una actitud no debidamente sopesada, por boca de directivo se aseguró -nada menos-que la entidad Banco Río «tiene para unos tres meses de dinero para seguir operando y después...». Y después qué. La noche, el levantar carpa. Pero, peor todavía, tiene todas las características de petardo dialéctico, o de bomba financiera, el arrojarle a un sistema que está boqueando la lápida por boca misma de un ejecutivo, capaz de generar una reacción incontrolable en torno de ese nombre...
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
¿Y en la Bolsa qué? Puede ser que los balances de marzo ya estén «descontados» (como malísimos, claro), pero la jugada de meterse en el «adelanto» y tratar de ver mejorando el asunto es poco menos que utópica. Ya estamos en mayo, y abril pertenece a un segundo trimestre, con resultados que inevitablemente -por todo lo ocurrido-deberían ser los peores mensuales, en mucho tiempo. Para mayo, ni imaginarse que se enderece la tendencia -ya hay datos sobre cómo vienen los autos-, así que hay que poseer más imaginación que Julio Verne para pasar por arriba de dos trimestres -desconocidos en sus resultados-y, con el optimismo exacerbado como para dibujar que en la segunda parte del año vendrá el desquite, la reversión empresaria... Rondando los «400» puntos, el Merval clásico, dividiendo por tres y pico nos presenta una valuación dolarizada... ¿Es bastante el desagio, el quedarse así respecto del correr del dólar? No parece tentar demasiado, y se sabe de toda la vida que «no hay precio alto para un alcista, como nunca es demasiado bajo para un bajista...».Y los que tienen la posibilidad y la capacidad de apuntar a invertir en algo, en un caldero mágico como Argentina 2002, deberán ser -y no lo son-sumamente optimistas. La verdad indica lo contrario, se espera, se seguirá esperando para hacer la etapa «de acumulación» (que se detecta por el volumen que crece, aunque los precios no mejoren) y recordando que allá, por la zona de inicios del «boom» '91/ '92 (que derivó en el, también recordado, «crac» de 1992), el Merval no pasaba de los «91» puntos. Hoy, estaría en torno de los «122» puntos (dólar a $ 3,30) a cerca de 25% de aquellos pisos. Claro, hay un detalle: también deberá cambiar drásticamente el sistema de las «expectativas racionales» de la gente de adentro y de afuera. Y no hay magia de convertibilidad, como tampoco activos para vender, fiesta para financiar, y fantasía por inyectar. La gente está para creer sólo en lo que ve, y de eso, solamente creer la mitad... Informate más
Dejá tu comentario