Nos escribe el señor Víctor Cianciola, quien agrega su número de documento y un teléfono, y va derecho al grano con un tema que hace al recuadro de balances que abordamos en la fecha, el de Garovaglio. Dice el lector que es uno de los accionistas de la sociedad y título atractivo no le falta a su misiva, porque la encabeza con toda una pregunta: «¿Un mal manejo accidental?»... El trayecto de su carta es un partir desde la venta de Ipako y la búsqueda de nuevos negocios estratégicos (una impasse a la que seguimos de cerca y damos fe de que se tomó su tiempo la directiva y no soltaba prenda acerca del nicho que quería ocupar, tras salir de la industria petroquímica con u$s 200 millones cash). Puntualiza que al decidir la compra de CEPA, es como un punto de partida para que «se produzca en la empresa un continuo deterioro del cual nos enteramos que arroja patrimonio neto negativo y la consiguiente suspensión de su cotización». Recuerda que al 30/06/ 97, el patrimonio neto llegaba a los 200,6 MM y allí produce la compra de CEPA por $ 84 millones, pero 70%. Esto es, agrega el lector, que «el complejo alimentario se valuó en $ 120 MM, no sin antes efectuar en CEPA revalúos en 1997 por $ 68 millones convertibles». Tras hacer una breve reseña sobre cómo han caído los totales de patrimonio desde 1998 (que el lector hoy tiene en el cuadro del balance, completo) menciona que «este deterioro se fue produciendo sistemáticamente, por la baja de revalúos que fueron oportunamente efectuados en CEPA, aduciendo la no operatividad de la Planta San Vicente, como también cierre definitivo de Saiar, baja de valuaciones de inversiones, previsión por préstamo a CEPA, cierre de sucursales de controladas, toma de 20% adicional del capital de CEPA»... Se lamenta el inversor que esas informaciones lleguen a los organismos de control con atrasos de 42 a 70 días y acusa a la sociedad por «la no información de hechos relevantes a las autoridades de contralor» (y da ejemplos concretos en reapertura a pleno de plantas o en prohibición para faenar por el SENASA).Aportando otros datos, ya dentro de la vida política, menciona la sugestiva renuncia del presidente y de una directora suplente -«familiares del actual presidente»- antes de la presentación del balance y como sabiendo que «vendría suspensión de cotización por el patrimonio neto negativo». Lo principal es la queja, como tendrán otros accionistas minoritarios, por el doble mecanismo de haber reducido capital a 1/ 65 del anterior, y una suscripción que lo ampliará a 20 veces el reducido. Concluye con: «Esto significa que la participación de accionistas, fuera del grupo de control, que poseen 60% del capital, si no integran esta suscripción, quedará reducida a 3% del nuevo capital».Y, para resumirlo, deja una conclusión: «Han diezmado salvajemente al accionista minoritario». Bueno sería que la CNV tome nota, intervenga, haga lo que debe hacer según su obligación desde que fue creada. Pero...
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