5 de julio 2002 - 00:00

Cupones bursátiles

He ahí la diferencia. Así como se ratificaba que en Wall Street -y aledaños- se armaban los mayores nidos de desvíos y estafas del mundo, ahora se puede también remarcar la otra cara de la luna y la que nos falta a zonas que son buenas discípulas, en corrupciones y manipuleos, pero que no imitan los castigos. Imaginemos por un momento -y cuando se acaba de derogar una ley en nuestro país, a pedido del Fondo, que es bastante pariente de la que se promueve en el Norte- que aquello que acaba de mencionar George W. Bush, sin ningún tipo de indirectas, se dijera desde algún ámbito gubernamental argentino. Por si a algunos lectores se les ha pasado de largo la segunda parte de los escándalos en seguidilla (WorldCom, Enron y Xerox) lo que el presidente de los Estados Unidos arrojó de modo frontal es: cárcel para los que cometan desvíos de este tipo. La síntesis menciona que, desde ahora, cuando se presenten balances falsos a la SEC: la actitud será tomada, lisa y llanamente, como un crimen. Hasta estos últimos desenlaces, ese tipo de asunto era tomado a modo de un «simple fraude», un delito de orden civil y los ejecutivos que eran hallados en falta, recibían solamente una multa. Pues, hay un cambio: en adelante, estos mismos desviados serán condenados a prisión por varios años. Bush venía haciéndose el suelto de cuerpo, en una faceta de favorecer a empresarios y buscando «desregular» cada vez más al mercado. La historia de toda la vida: los mercados nacieron libres. Allí por 1600 y cuando surgen las Bolsas, todo era libre. Hubo que regular, por los desmanes que se cometían. Pasados los años, se volvió a «desregular» y así aparecieron los «locos años '20" y mercados totalmente libres, para aventureros y piratas. Un desastre, hubo que hacer fuertes regulaciones (de allí nace la «Comisión de Valores»). Y fue la época donde a los bancos se los obligó a dividir lo bancario de lo inversor, de manera muy específica. Otra vez la etapa de las liberaciones, para volver a caer en tentaciones...

El asunto es los auditores estarán más vigilados, todo será más estricto y -atención- las sociedades deberán presentar balances de modo más frecuente. Los ejecutivos deberán
«testificar, personal y bimestralmente, sobre los estados contables...». Siempre que se ejerce el poder de policía, a modo de venganza, se pasan de la raya). Pero, el tema es que «el que las haga, las pague». Y los desvíos de orden económico -que aquí se acaba de derogar- que perjudican a millares de personas, inversores, empleados, consumidores, resultan ciertamente un crimen. Que merece castigos acordes y no ser tomados como simples infracciones de tránsito ¿De qué modo se congenia que Bush imponga tal categorización y castigos y aquí hayan puesto, como imprescindible condición, derogar leyes parecidas? Pues, es sencillo: las trapisondas que se les impiden hacer en sus países las quieren hacer -gratuitamente- en regiones de segunda, como la nuestra. Aunque duela. Es así.

Dejá tu comentario

Te puede interesar