Nos dicen, «mire que la Bolsa va a subir mucho...». No nos atrevemos a preguntar los porqués. Por aquello de que «hay pocos no sé qué para quererte y muchos sí sé qué, para olvidarte». Pero, Sor Juana Inés de la Cruz no gustaba intervenir en las Bolsas y tampoco registró ninguna poesía, dedicada a estos temas. Sin embargo, como tantas veces lo hemos visto, es perfectamente adaptable para explicar zonas de los mercados que escapan a toda consideración de orden técnica, matemática, logarítmica, o informática (qué feo nombre para una ciencia, decía Borges). Al postulado de alguien que está muy acostumbrado a descremar los ciclos accionarios, desde la primera hora, y que quizás le interese conocer al lector, no se le pueden hacer preguntas de índole estrictamente racional. Porque no las resistiría el autor de la profecía sobre una Bolsa que subirá mucho, ni ningún otro que pretenda sustentar la creencia de un ciclo favorable, en argumentos clásicos para las evaluaciones. Seguramente, algunos nos estarán arrojando dos considerandos, para apoyar aquello tejido por nuestro amigo profeta. Uno, «el arreglo con el Fondo...».
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¿Qué tipo de arreglo con el Fondo? En una sumatoria a vista gorda, en un par de años se nos vienen encima casi 20.000 millones, de los buenos, como vencimientos de deuda. El BID acaba de negar estiramientos, y será un drama juntar solamente 500 millones. Ningún arreglo con el Fondo nos pondrá en funcionamiento los signos vitales, para salir de la parálisis. Ahora bien, si el asunto es festejar el solo hecho de arribar a algo más, que a gente que se la pasa criticando los planes argentinos: es otra cosa. La otra que nos pueden arrojar es: «el adelanto de las elecciones». ¿Para elegir qué, o a quién? ¿Cuándo? ¿Para marzo? Habría que saber quién construirá el puente que una a julio con marzo, el que impedirá caer al vacío y donde aguardan abajo los caimanes. Esto no se sabe. Es cierto que algunos movimientos de inicios de mes dan cuenta de un mercado más entonado, buscado donde la rotación de nombres se hizo más amplia. Y donde se van empalmando los saldos, para enhebrar una seguidilla positiva. Y el volumen con mejor caudal para las acciones, dejando atrás a CEDEAR que estuvieron copando muchas ruedas de otros meses. También es cierto que una Bolsa no se maneja con el acontecer del día sino que actúa tratando de «adelantar» el porvenir. Y como ese porvenir no lo conoce todavía nadie, con certeza, queda la duda razonable sobre quién podrá llevar la razón. La virtud, por así llamarla, que vemos como más proclive a dar sorpresas: pasa por la de ser un mercado «sobrevendido». O, al menos lo estaba mucho a finales de junio, todavía. Contra esto, no hay mucho que operar: una demanda que ejerza alguna presión, genera la «crisis de oferta» y los saltos -como Telecom y su 20% del miércoles- no deben extrañar. Aprovecharlo, está bien. Pero, evitando dar razones. Informate más
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