7 de agosto 2002 - 00:00

Cupones Bursátiles

Se pueden poseer dos lecturas de un mismo hecho, según se lo focalice y de acuerdo al sitio de la mesa donde esté ubicado el observador. Y si se deja flotar, simplemente, la noticia, no es extraño que inmediatamente se puedan recoger muestras de estar a favor -o en contra-de alguna novedad que implique intereses, correcciones de normas, variantes en estudio, proyectos en ensayo, etc. Y si hay que dar un caso vivo, puntual, acudimos a lo surgido hace unos días atrás. Prime-ro, la información pura y tal como rodó por los medios: «que la Comisión Nacional de Valores y el Consejo Profesional de Ciencias Económicas, acordaron y firmaron actuar en conjunto para elaborar nuevas normas, que enmarquen la actividad empresaria: en virtud de los fraudes contables que estallaron en los Estados Unidos. El objetivo, se acentúa, es prevenir hechos ilícitos que puedan atentar contra el funcionamiento del mercado de capitales, forjando nuevos mecanismos de auditorías, etc., etc...».

¿Qué se puede decir, opinar, ante la novedad? Y he aquí, lo subjetivo de cada observador. Nuestra primera crítica pasaría por: haber esperado que estallarán esos escándalos en Wall Street, para querer -de inmediato-adecuar, corregir, ajustar, normas que fiscalizan y protegen a nuestro medio. Esto desacredita la iniciativa. Pero, también podemos buscar un punto positivo: si es que se encuentran muchas fisuras, por donde se pueden escurrir los desvíos, mejor que se comience a taponar esas grietas y -tal como se busca en los considerandos-«prevenir hechos ilícitos...».

Ahora, si esto no ha sido corregido -y pensamos que no lo ha sido-hay uno de los organismos incursos, el que tiene no solamente el derecho sino el estricto
deber de velar por la salud de los accionistas de oferta pública -la CNV-, hace unos años regiamente delegó todo en los controles de la Bolsa de Comercio. Renunciando a funciones específicas -como el asistir a las asambleas, con representantes-que hacían de poder de policía para evitar desvíos. Invocando, si mal no recordamos, cuestión de costos, se abrió de sus obligaciones originales. En tal caso, lo primero es lo prime-ro: señor organismo de control y vigilante de la actividad -lo que es mucho decir-retome primero lo que repugnó realizar, desempeñe las funciones de modo estricto y a fondo, para después ver si es preciso encontrar mayores medidas de seguridad. Y en lo que hace a los que auditan balances: hay una costumbre que no es para nada agraciada, cuando aquellos que deben emitir una opinión sobre la realización de estados contables (auditores) colocan el sello de no poder hacerlo por no poseer los elementos necesarios (o algo por el estilo). No solamente inventando, o trabando con nuevas normas, se consiguen más sistemas pulcros. A veces, alcanza con perseguir con todo a los delincuentes económicos y aplicar lo que ya se tiene. Pero, sin hacer la vista gorda...

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