15 de agosto 2002 - 00:00

Cupones Bursátiles

«Mi error fue entrar en un gobierno de disparidad política»... «El dólar debería bajar de $ 3,40»..., dos títulos de la edición del lunes en Ambito Financiero: uno, de Domingo Cavallo. El otro, de Mario Blejer. Uno, ex ministro de Economía. El otro, ex presidente del Banco Central. Que siguen aportando leña a la caldera de la dialéctica, entreteniendo a la opinión pública con conceptos para gente que no quiera pensar. Al parecer, después de una cuidadosa autocrítica lo único que encuentra Cavallo como causa madre del zafarrancho armado... es que: entró a un gabinete de disparidad política. De no haber sido por ello, qué bien que se hubiera funcionado en la economía del país («es lo que uno, que no piensa, podría después inferir»). Y el señor Blejer, que tuvo varias profecías sobre el dólar -y no acertó ninguna-, habla desde un curioso prolegómeno de nueva gestión: ser del directorio del comité financiero... del Banco de Inglaterra. Curiosos giros de la historia, como para tener que creerle a todo ex funcionario que ve las cosas muy claras, una vez salido. En tanto, el Mercado de Valores ha ido en busca de una realidad más práctica que la de ansiar cierto tipo de cambio, a voluntad (y siempre nos preguntamos de dónde establecen que tiene que tener un precio «X», el dólar, en función de qué líneas a tirar. ¿El default?).

Lo que se ha hecho es transar, en Bolsa, «un mercado de competencia casi perfecta» -¿recuerda a Röpke?- el precio del «dólar futuro». A través de ese otro índice que se incorporó al sistema, el mundo económico puede actuar de tomador, o vendedor, según sus apetencias y necesidad de financiamiento, el indicador «Indol» debutó el lunes, otorgando ciertos principios estables para lo que se supone será el nivel dólar del fin de mes. Al menos, detrás de la opinión de los participantes estará la única realidad: el dinero, pesos o dólares, porque profetizar es sencillo, cuando no le va el pellejo en el pronóstico.

Pero, no hay cambios de fondo en la situación, aunque se quieran pasar como favorables hasta los hechos más triviales -y dejar de lado los malos, pesados- ese lunes estaba signado por el desastre en la población «El Jagüel», otro crimen, desbordes, saqueos, gente que arremete contra toda intención de autoridad.Y el principio, en todos los órdenes, es hacer como quiera cada uno. Las personas se preparaban, también, para lo que se venga en aumentos tarifarios y el gobierno solamente ha recomendado (en una nueva e infantil enumeración de «condiciones» que, según la alocución mañanera del jefe de Gabinete, se le habría planteado a las empresas). «Que no hay aumentos excesivos» (¿cómo se mide la marca de «aumentos excesivos»?) Y, de paso, que «no haya despidos». Más tarde, decían que los pequeños consumidores no pagarán aumento: otra vez Robin Hood político, que masacra impunemente a los que pagan.

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