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Este lunes, cuando la congoja ganaba una vez más a un pueblo norteamericano muy sensible desde las «Torres», o con las angustias por la guerra en ciernes, y viendo cómo se regaba parte del territorio con esquirlas de una nave espacial: justamente, en ese lunes, dieron allí a conocer que el déficit del Norte para 2003 y 2004, alcanzara pavorosos niveles que marcan otro hito histórico. Muy arriba de los 300.000 millones de dólares, con una economía que tartamudea un repunte que ciertos datos después desvanecen, esto debía resultar «el gran dato» de inicios de año, no solamente para ellos sino que al pertenecer a la locomotora del mundo, observar el desliz de la administración Bush, envueltos en retorcidas «cruzadas» modernas, es para poner los pelos de punta...
Pero, no mereció demasiada atención, sepultadas esas cifras por mentes y corazones que atendían a una tragedia. Una especie de «viveza criolla», cuya utilización en buena medida nos llevó a esto, pero con versión yanqui.
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