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De todos modos, siempre en algunos papeles se puede hablar de una salida con «puerta giratoria» -asegurada- en casi toda circunstancia que no resulte de peligro extremo. Pero, con el resto de las plazas la situación es muy distinta y si el que hace posición en esos títulos tuvo la mira corta del jugador de Bolsa, no del inversor de cierto plazo, se puede encontrar con la lacónica y reiterada respuesta del agente: «no vendí, porque no hay nadie en la plaza...».
El nuestro es un mercado de «alto riesgo», no solamente por la situación atravesada o por el «riesgo-país» que todavía nos muestra en zona de estratósfera, porque salvo en contadas ocasiones jubilosas, sus reducidas dimensiones y el escenario económico donde se inserta, lo catalogan de tal modo. Y resulta que en tal tipo de mercado, salir de la zona de exclusión, de los papeles líderes, potencia el riesgo: no por los resultados de las empresas sino porque hay veces donde una plaza mobiliaria, casi se convierte en «inmobiliaria», por la espera para vender.
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