En momentos en que gran parte del sector industrial argentino cruje ante las nuevas reglas de juego del modelo del gobierno de Javier Milei, desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierten que la mejor manera de abordar los desequilibrios de la Cuenta corriente de la balanza de pagos es mediante ajustes simultáneos de las políticas internas, porque la política industrial y los aranceles ofrecen una solución costosa con efectos poco fiables sobre dichos desajustes.
Desequilibrios externos: qué dice el FMI sobre las políticas industriales, los aranceles y el ajuste macro
El organismo financiero internacional enriqueció el debate sobre los desequilibrios de la Cuenta corriente con un análisis global sobre las políticas industriales y arancelarias, concluyendo que las políticas macroeconómicas tradicionales siguen siendo los principales impulsores de los saldos externos y constituyen la mejor herramienta para corregir los desequilibrios de la cuenta corriente.
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El sector industrial argentino cruje ante las nuevas reglas de juego del modelo del gobierno de Javier Milei.
Según los técnicos del Fondo, en el contexto de desequilibrios globales persistentes y cada vez mayores, las políticas macroeconómicas tradicionales siguen siendo los principales impulsores de los desequilibrios, pero ciertos tipos de políticas industriales también podrían desempeñar un papel. Por ejemplo, explican que las políticas micro-industriales (dirigidas a sectores o empresas específicas) generalmente tienen efectos ambiguos y limitados en la Cuenta corriente, dependiendo de su impacto en la productividad agregada. Mientras que las políticas macro-industriales (que se aplican a toda la economía y a menudo se combinan con restricciones como las medidas de gestión de flujos de capital) pueden afectar significativamente la Cuenta corriente, pero conllevan un costo para el consumo.
Por otro lado, sostienen que las restricciones comerciales, a menudo implementadas para contrarrestar los desequilibrios, solo modificarían de manera significativa los saldos de la Cuenta corriente si se utilizan temporalmente o para fomentar un mayor ahorro público. En el caso particular de los aranceles, afirman que solo mejoran la Cuenta corriente en un número limitado de circunstancias y, por lo general, tienen efectos modestos e inciertos. Por ello, consideran que las políticas industriales, cuando se aplican junto con instrumentos que abarcan toda la economía, pueden tener un mayor impacto al incrementar el ahorro nacional y comprimir la demanda interna.
Cabe recordar que, en cualquier economía, la Cuenta corriente refleja la diferencia entre lo que ahorran e invierten los ciudadanos, empresas y gobierno, y este concepto constituye la base del marco analítico que el FMI utiliza desde hace tiempo para evaluar el sector externo.
Mediante el análisis de escenarios, el “paper” de Pierre-Olivier Gourinchas y Christian Mumssen “Desequilibrios globales: ¿Viejas preguntas, nuevas respuestas?” muestra cómo el reequilibrio interno, llevado a cabo simultáneamente en economías con déficit y superávit, produce tanto una reducción de los desequilibrios globales como un aumento de la producción mundial. El estudio concluye que la trayectoria futura de los desequilibrios globales estará determinada en gran medida por las trayectorias macroeconómicas nacionales.
A nivel global, consideran que el reequilibrio duradero es un esfuerzo colectivo: requiere políticas internas sólidas en las principales economías y funciona mejor cuando los países actúan de forma conjunta.
¿Qué más dice el paper de Gourinchas y Mumssen?
- Los desequilibrios de la balanza por cuenta corriente global se están ampliando de nuevo, revirtiendo una década de descenso constante tras la crisis financiera mundial. La historia sugiere un riesgo claro: el aumento de los desequilibrios suele ir acompañado de un crecimiento concentrado y de menor calidad, ha provocado dislocaciones sectoriales entre socios comerciales y ha precedido a crisis financieras o a cambios abruptos en los flujos de capital. Con la economía global ya absorbiendo múltiples impactos, un ajuste tan desordenado podría resultar excepcionalmente costoso.
- Esta nueva ampliación ha reavivado el debate sobre qué instrumentos de política económica pueden tener un impacto significativo en las posiciones externas. En particular, la reciente expansión de las políticas industriales y la proliferación de restricciones comerciales responden a diversos motivos económicos y no económicos, pero a menudo se justifican por el objetivo de reducir los desequilibrios de la Cuenta corriente. Sin embargo, existe una claridad analítica y empírica limitada sobre cómo estas políticas afectan las balanzas externas.
- Las políticas afectan la Cuenta corriente en la medida en que modifican el ahorro o la inversión. Esto depende no solo de cómo influyen en la actividad actual, sino también de cómo modifican las expectativas. El ahorro personal aumenta cuando se prevé una disminución de los ingresos y disminuye cuando se prevé un aumento. Las empresas invierten en función de sus perspectivas de rentabilidad, no solo de la rentabilidad actual. Esta idea es fundamental para comprender por qué muchas políticas comerciales e industriales suelen tener un impacto limitado o contra intuitivo en la Cuenta corriente.
- Se puede observar cómo las políticas macroeconómicas estándar han impulsado algunos de los recientes aumentos en los desequilibrios globales: mayores déficits presupuestarios y un sólido gasto de los consumidores han reducido el ahorro en Estados Unidos, mientras que una demanda más débil y un mayor ahorro en China han seguido la desaceleración de su mercado inmobiliario.
- Claro que los saldos positivos o negativos de la Cuenta corriente no son intrínsecamente indeseables, ya que pueden reflejar factores estructurales como el aumento del ahorro en los países a medida que envejece su población. También es importante tener en cuenta que el indicador relevante para evaluar los desequilibrios es la posición global de la Cuenta corriente de un país con respecto al resto del mundo, no los saldos bilaterales o sectoriales. Los desequilibrios tampoco se reducen simplemente a tipos de cambio desalineados y competitividad de precios.
- Los aranceles se han justificado como una forma de reducir los déficits comerciales. Sin embargo, el análisis del FMI revela que tienen efectos limitados e impredecibles en la Cuenta corriente, ya que a menudo se perciben como permanentes o se toman represalias contra ellos. En tales casos, las personas no ajustan sus ahorros anticipándose a futuros cambios de precios. El resultado es una Cuenta corriente prácticamente inalterada.
- Existe una excepción importante: los aranceles temporales pueden aumentar el ahorro al incentivar a las personas a posponer el consumo. En teoría, esto puede incrementar la Cuenta corriente, aunque estos casos son poco frecuentes y la evidencia empírica sugiere que los efectos son modestos y de corta duración.
- Las políticas industriales son más diversas, al igual que sus efectos. Se distinguen dos tipos de políticas industriales. Las políticas micro-industriales suelen tener efectos ambiguos y limitados en la Cuenta corriente. Cuando logran aumentar la productividad agregada, tienden a impulsar la inversión y el consumo, a menudo reduciendo el saldo de la Cuenta corriente. Cuando fracasan, por ejemplo, al asignar mal los recursos y deprimir la productividad, pueden aumentar el saldo de la Cuenta corriente, pero a costa de una pérdida de producción. En cualquier caso, los efectos significativos y sistemáticos en las balanzas externas son poco comunes.
- Por el contrario, las políticas macro-industriales pueden tener efectos más significativos. Estas estrategias, a menudo asociadas con modelos de crecimiento impulsados por las exportaciones, combinan la acumulación de activos extranjeros, restricciones a los flujos de capital, represión financiera u otros mecanismos que fomentan el ahorro nacional. Estas políticas no funcionan mejorando la eficiencia, sino forzando el ahorro, frecuentemente a expensas del bienestar económico. El saldo de la cuenta corriente aumenta, pero principalmente porque se restringe la demanda interna y se redirigen los recursos hacia los superávits externos.
- La conclusión es clara: las políticas industriales y los aranceles no son atajos para el reequilibrio externo. Cuando afectan la Cuenta corriente, a menudo lo hacen frenando el consumo o la inversión, lo cual difícilmente constituye una fórmula para el crecimiento sostenible. Un reequilibrio duradero sigue dependiendo de políticas internas sólidas, no de barreras comerciales.
- Mirando al futuro, lo que resulta evidente es que los desequilibrios globales estarán determinados por las trayectorias y políticas macroeconómicas nacionales, más que por aranceles o políticas industriales específicas. También es evidente que la reducción de los desequilibrios globales funciona mejor cuando los países actúan de forma conjunta.




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