12 de mayo 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Cada semana, una sorpresa distinta. Se ha puesto sumamente emocionante nuestro mercado, flotando entre las emociones de otros, término que refleja exactamente eso: entrar a cada nuevo capítulo de cinco ruedas, sin tener un pronóstico confiable de cómo van a ir las cosas para el Merval. El viernes pasado nos fuimos con la novedad de un índice perforando los 1.000 puntos en el intradiario, después remontado, y aquello que aparecía como perfilado desde unas ruedas previas se concretaba con más presteza de lo imaginable. En noviembre de 2003, era una emoción también, pero a la inversa para el estado de ánimo: resultaban momentos donde se aguardaba cuándo el Merval alcanzaría los cuatro dígitos redondos. Y se concretaba también en un intradiario, sin poderlo retener en ese entonces. En resumen: un viaje redondo de cinco meses, que es la medida de lo perdido en el territorio del indicador de precios, retornando a aquellos 1.000 estrenados en noviembre. El impulso de la plaza alcanzó para mucho más que eso, como para sobrepasar la meta en 25% y generando expectativas de llegar a más. Increíble parece que hayan variado tanto las condiciones, como para encontrarnos en esta situación de defender una zona a la que casi se había como escriturado. Lo que sirve para refrescar la condición esencial de la Bolsa, nunca poder sentirse seguro de nada y siempre pendientes de la alquimia de transformar el plomo en oro, o el oro en plomo: esto último es el caso de los últimos meses, algo que casi nadie está dispuesto a soportar como natural porque la alquimia que se pretende es siempre al revés. Un bofetón a la soberbia desmedida, y a la carencia de no saber cuándo es basta en el mercado.

Se ganó mucho, muchísimo, en 2003. Se estará perdiendo bastante en muchas carteras, que se aferraron a la visión optimista de 2004. Ahora es tiempo de
balances trimestrales, es momento de poder encontrar en ellos algún asidero para nutrir a los precios, o para acosarlos todavía más. En esta semana, ya en este día, deberán poseerse los números de la mayoría de los que presentan nueve meses -con cierre a junio de balance general-y los primeros períodos de los que concluyen en diciembre. En una palabra: toda la Bolsa, casi todas las cotizantes, coinciden en tener que ofrecer su instantánea del primer trimestre y sus palabras acerca de lo que esperan del porvenir. Se sabe que nuestra plaza está herida por cuestiones propias del escenario de tantas turbulencias, más las que comprenden a casi todos los recintos de la región. Las dos poseen gran influencia, se precisa de un arreglo en ambas para conseguir chances de repuntes sólidos. Entre Merval y Bovespa hay lazos demasiado estrechos para imaginarse a uno que camine muy bien y al otro, muy mal. Y Brasil nos pega mucho más duro de lo que podemos reflejarles nosotros. La emoción seguirá estando presente, la tónica: charada.


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