28 de mayo 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

¿Qué hizo China? Ni más ni menos que aplicar los conceptos básicos de la operatoria de los mercados de oferta y demanda pública. Se dio cuenta de que al declararse un comprador permanente de soja, lo que conseguía era que cada vez se la vendieran más arriba. «Total (resultaría la argumentación de los que poseían el producto), los chinos tienen una demanda calculada para cubrir y seguirán pagando más sin discutir demasiado.» Es lo mismo que le sucede al que se declara comprador, o vendedor, permanente en el circuito de los títulos valores. O compra mal, o vende peor. Y advierte que cuando ha dejado de comprar, súbitamente los precios bajan. Y, al dejar de vender, la plaza se reacomoda en alza. Están aprendiendo rápido las lecciones de mercado los chinos, que todavía tienen que terminar de acomodarse en la economía global y saber que por su condición de «elefante» económico puede desestabilizar cualquier tipo de mercado, a menos que vaya empleando estrategias bien concebidas. No estamos interiorizados de la realidad china, sus pormenores, pero suponemos que la intención de ayudar a desinflar una espiral alcista increíble, no tiene que ver con que precise menos productos, sino que debe mejorar el promedio y dejar de jugar contra su propio dinero.

Los sorprendidos fueron los jugadores del otro lado, que se venían restregando las manos y pensando en la tendencia que admitía cualquier pronóstico.



El petróleo está pasando por una fase también insólita, como reeditando cuellos de botella de la época en que los árabes advirtieran su poder al crear la OPEP. Dos crisis de petróleo, la segunda arrastrando a una financiera y de nivel mundial, parecían resultar figuras del pasado y cuando los mercados no contaban con los instrumentos actuales y la información al día. Pero está visto que
los ciclos se llaman de tal modo porque repiten los síntomas y queman sus fases, en cualquier época que se trate. Todo parece querer entrar en ebullición, con el costo del dinero fogoneando expectativas, y lo que falta de 2004 es prometedor de golpes de mercado en todas direcciones y mercados: de mercaderías o de valores.

¿Hasta dónde puede hacerseprevisión de temas tan gigantescos para un simple inversor? Solamente aplicando experiencias del pasado que si tiene una función fundamental, más allá de reverdecer coloridos episodios, es el de mostrarnos que por más moderno que parezca un problema ya todo se ha visto antes. Y que hay leyes inalterables, por más mundo en cambio, a las que se puede eludir por un tiempo, pero no siempre. Lo de comprador o vendedor declarado es una de ellas. La del que tiene el oro pone las reglas, en otra. Pero siempre hay que hacer provisión: o de seso, para entender. O de cuerda, para colgarse. Parece que los chinos dejan de acumular cuerda. Cuidado.


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