¿Qué fue eso del lunes? Un chiste. No. Fue algo demasiado en serio. Fue una rueda de cinco millones de dólares, para el conjunto de especies accionarias. Fue otro viaje al fondo de la bolsa, a reconocer el lecho y perder contacto con la superficie. Y resultó un día de estar con las luces encendidas, del ahora despoblado recinto, pero con muchas luces apagadas en las terminales que deben proveer de órdenes. Por supuesto, esas ruedas que ahora se vienen reiterando con demasiada frecuencia, pasan de largo y casi no merecen el comentario alarmante. Salvo el nuestro, que ya fue alarmista en otras cuestiones, y desde bastante tiempo atrás, pero que el recorrido de la historia terminó por convertir la alarma en cruda realidad. Son volúmenes que suelen después levantarse, llevarse a zonas más digeribles, como si las ruedas de diez millones de dólares lucieran como suficientes, o razonables. Y no lo son. Son nada más que el doble de casi nada, esto nos da una suma un poco más aceptable que: casi nada. Pero, en tales términos no hay mercado que pueda preciarse de serlo.
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Ayer, traíamos del recuerdo aquel intento de los '70, cuando se otorgó el beneficio de la desgravación, para incentivar el movimiento del mercado. Que tenía sus regias cuestiones para la polémica, que no es lo deseable como aditamento permanente: pero que venía a demostrar una intención, por ocuparse de la debilidad del mercado bursátil en nuestro medio. Hoy, nada altera la monotonía, ni la decadencia, cuando se intenta hablar de hacer vínculos con una San Pablo que nada tiene ya que ver con Buenos Aires. La rueda del lunes, con sus $ 14 millones de suma tristeza, dejó ver las costillas donde antes todavía había carne y músculos. Un mercado que se habitúa a tratar de vivir casi sin alimentos, no tiene horizontes, ni destino de recuperación de cierto plazo. Y si se puede hablar de un gran 2003 en precios, no se lo puede elogiar en cuanto a los volúmenes que por allí pasaban. Ni siquiera con una plaza que estuvo entre las más alcistas del mundo, durante más de un año: se pudieron reconquistar adherentes de índole popular. Y en cuanto la base institucional se detuvo, todo pasó a ser una larga playa. Quizás, en momentos de publicarse estos cupones, ese día lunes haya quedado nuevamente enterrado. Pero, no lo olvidaremos en nuestra secuencia estadística. Donde se volvió a trabajar en la zona roja del tanque de reserva, sin justificar el desarrollo de una rueda de bolsa con horario normal. A algo habrá que apelar para procurar el renacimiento de un mercado que llegó a sus 150 años: y parece que la edad le trajo achaques, muy peligrosos para su salud. Estamos en un pésimo momento, no lo dicen los precios: lo delata el volumen. Una demanda que se abrió de los canales, hasta límites inaguantables. ¿Será para forzar otra corrección a la baja? ¿O resultará simple muestra del desinterés que exista por este tipo de inversión en la Argentina? Informate más
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