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Sin embargo, nos queremos dar el lujo de clasificar a los que puedan querer venir, como pasando del rol de victimarios recientes a víctimas potenciales de las maldades del capital golondrina. No sabemos de qué modo se habrán comentado estas medidas enunciadas en el exterior, pero imaginamos que más de uno se habrá quedado perplejo frente al desparpajo de querer capturar inversores que se resignen a ser objeto de cuanto cambio de marco les puedan colocar. Total, si se vuelven a quedar con los dólares, siempre habrá una Corte local dispuesta a avalar una pesificación.
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