... «Hay periodistas que si escriben lo que piensan, los dueños de los medios los echan.» Palabras del presidente de la Nación, a las que no esquivamos. Por nuestra parte, nos complace comunicarle que en esta columna, u otras del diario que cubrimos, nunca hemos sido reconvenidos, ni dirigidos, ni amonestados, por la dirección de Ambito Financiero. Y eso que, más de una vez, hasta hemos expresado pensamientos sobre varios temas, que contradecían puntos de vista de alguna otra nota publicada en este diario. (Y no hace dos meses que estamos en Ambito, ya son 27 años...).
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Mientras esto escribimos, vemos en la misma página la foto con un Kirchner mostrando sus manos y reiterando la frase acerca de «podemos mostrar las manos» y nos permitimos sugerirle quitar del arsenal de símbolos el mencionado, que fuera caballito de batalla de alguien muy mediático, que fue creciendo... hasta terminar bastante mal. Y en un recuadro, misma página, un título que decía: «Mantendrá líquido 62% de los fondos». Esto, referido al destino que tendrán los movedizos millones de Santa Cruz. Y... todo corto, todo corto. Sugestivamente, no parece mucha confianza en la gestión actual el hecho de querer sostener buena parte de esos activos en colocaciones de corta, y rápida, liquidez. Parece, más bien, como bastante de lo que sucede en el país: gente que se muestra muy optimista, pero tiene un pie adentro y otro afuera. Gente que cuando habla, lo hace en pesos. Pero, que cuando fija sus activos, lo hace en dólares. Y ahora está de moda ese huir de los dólares, inclusive con aquellos que pasan sus billetes a bonos con cláusula en dólares. Un extraño modo de conversión, dejar el billete por modelos «análogos» y que dicen representar algo, para amortizar en cierta fecha, y que llevan la firma de los que ya fueron los más grandes fallidos de la historia: los representantes del Estado argentino. Fascinante... La pregunta sería bueno hacérsela directa al lector: ¿Usted cambiaría un dólar por un bono argentino en dólares? La respuesta de los que aceptan seguramente reside en la fórmula sencilla: como el dólar está vendedor, y se puede pensar que habrá de quedarse en esa tendencia por cierto tiempo, es mejor « picotear» en otros activos y hacer una diferencia, para después volver... Esa formulita es la que muchas veces hundió a poderosos «gurúes» de nuestro medio. Que olvidan que no hay fórmula asegurada en ese terreno, porque la estabilidad, flojedad, o enardecimiento del dólar es un tema -en buena medida- fiduciario. Mientras la confianza no se resquebraje, todo puede seguir igual, pero si aparecen inquietudes de suficiente peso, no importa demasiado qué nos dice « técnicamente» la relación de paridad peso/dólar. Porque, en un momento, todo deja de pasar por cómo razonar y va por el cómo sentir. (Como decía Pirulo... hay que tener mucho cuidado.) Informate más
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