El dólar dejó de bajar, las acciones volvieron a subir: cualquier correlación que se busque no nos dirá nada, a menos que se incorporen otras variantes que se puedan haber producido (como el movimiento sobre bonos). También, esa tendencia al plazo corto de los depósitos, y si es que se ha incrementado -o no- la renovación de los que fueron venciendo. Una vez medidas las porciones, y antes de batir bien, incorporarle una buena cucharada del frasco de los frutos inmateriales. El que está en la alacena del inversor, bajo la etiqueta que reza: «Fiduciario». Es un compuesto invisible a los ojos, que está basado en alta proporción en el elemento «confianza», con algunas dosis de «incertidumbre» y una buena ración de «temores». Después de agregarlo a la mezcla anterior, cerrar la coctelera y darle una buena zurra. Eso sí, tal lo aconseja nuestra política actual en el país, se debe menear el recipiente siempre de izquierda a derecha (y cuidando de llegar a las dos puntas). Tras algunos minutos, se aconseja servir en copas bien enfriadas previamente (si se lo sirve caliente, puede resultar muy nocivo). Algún lector, que solicitaba cierta fórmula, alguna «poción bursátil» para poder establecer el curso de los acontecimientos futuros en el mercado, allí tiene una. Por lo demás, como todas las semanas quizás haya que variar componentes, el método se convierte francamente en fastidioso. Y lo peor es que puede llevar de ninguna parte a la nada. Por lo tanto, al lector amigo le aconsejamos seguir nada más que ciertos preceptos racionales, básicos y aplicar un poco de la intuición, factor que para nuestro tipo de tendencia, turbulenta, inesperada en sus vuelcos, resulta casi figura principal.
Fíjese, el lunes pasado, viniendo de una semana previa donde se avanzaba progresivamente en volumen, pero muy controvertido en cuanto a cotizaciones, se destapó otra vez el cúmulo de órdenes y yéndose a los tres dígitos: $ 105 millones de efectivo para acciones... en un lunes. ¿De dónde provenían los fondos? He ahí una buena pregunta. Pero la segunda es más valiosa: ¿resultará sólo otro brote furibundo de negocios, para aquietarse allí nomás? Que el Merval recuperase terreno por encima de 1.500 puntos fue otra gran nota del tal lunes. Sin embargo, ya unas cuantas veces se ha producido el camino de ida y, después, se retornó a la terminal inferior. Extraña, además, que la plaza no se haya limpiado con más premura, después de estar dando posiciones en todos los niveles de negocios. Ese mismo lunes, la corriente de oferta resultó importante, y la suba en precios -de 2,5%- quedó como escasa, ante tanta energía dispersada. Esta semana puede estar fijando el destino de un agosto que nos trajo mal en buena parte de su pasar. Puede ser una ocasión para cambiarle la cara.
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