29 de septiembre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Cuando la indecisión puede convertirse en aburrimiento. Una muestra gratis, de esperar que no se convierta en dieta, fue la primera rueda de la semana. Heredera de un mercado que poseía un nítido fondo apático desde el período anterior, lo del lunes se inscribió entre las ruedas más sosas del ejercicio. Un dejar correr las horas, sin agredirse nunca las contrapartidas, intercambiando posiciones en una fastidiosa estabilidad de precios: como que las dos fuerzas hubieran considerado que "esos" precios eran "los" precios apropiados. Para unos, lo suficientemente buenos para vender. Para los otros, lo suficientemente baratos, como para comprar. Algo que se aproxima mucho al absurdo, pero que suele ser un mal pasajero en los mercados de oferta pública: el estar de acuerdo.

Suspirando porque volviera a reinar el perpetuo desacuerdo de partes, el elemento indispensable para una Bolsa, se retiraron los operadores del recinto ( pocos) y el resto de las terminales (muchos más). Así y todo, se pudieron realizar unos $ 73 millones de efectivo, que dieron por resultado concreto: nada. Salvo, hacer comisiones y derechos de mercado, la única finalidad que justificó la realización pasaba por plazas menores, mientras las que mueven el índice tenían como estandarte a un Grupo Galicia clavando el "0,00" de diferencia porcentual. Otra muestra suficiente para poder cajonear la rueda del lunes 26, que no va a poder gozar de permanecer en la memoria de nadie. Mientras la tapa de Ambito Financiero advertía del ingreso de más dólares y la posibilidad de otra demanda ávida por títulos públicos repletos de inflación imaginada, las acciones se iban hacia el fin de mes como queriendo asumir posición conservadora: para el cerca de 5% de aumento Merval en setiembre y 20% de utilidad en el año.


Al momento de conocerse estas líneas, estaremos en vísperas de la cuarta rueda semanal y en el casi diluirse del noveno mes. Ingreso pleno en lo que estará cada vez más revestido, de los efluvios que liberan las campañas y de la proximidad del acto electoral. No sabemos si en el intermedio del escrito y su publicación, haya o no reaparecido el "fantasma" de los tres dígitos. Pero, a decir verdad, la insoportable chatura de algunas ruedas clamaba por ver esa aparición, capaz de colocar picante en la sangre.

Si, en cambio, todo ha seguido ese curso de «mantener», si ese lunes estaba preñado para dar a luz ruedas similares, lo lamentamos por los que deban tratar de hacer negocios que representen alguna diferencia con la actitud del no hacer nada. La Bolsa puede pecar casi de cualquier vicio, que le será permitido, pero con exclusión de ser una Bolsa inmóvil. Porque allí se parece a la estática renta fija, deja por el camino todo su espíritu y es apenas un «clon» por fuera, sin temperatura por dentro.

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