Cien puntos del índice se fueron por la rejilla del recinto, en apenas cuatro ruedas. De pelear bien arriba, pasando velozmente de los 1.700 puntos, a estar vigilando el promedio del «descenso» en las carteras de octubre. Adrenalina pura, soportando una manada de «osos» de la especie más agresiva: la que ataca y, cuando muerde al mercado, no suelta. Bajaron los precios, la demanda se las compuso para sostener un volumen bien alto y procurando encontrar un punto, donde la oferta cediera en intensidad. Nada pareció resultar eficaz, para contener la oleada. Y todavía peores manadas estaban atacando al Bovespa, en un derrape semanal que se diferenció de nuestro índice en el final. Mientras aquí se pudo conquistar un rebote de más de 2%, en Brasil otra caída de 2,6% tuvo que ser asumida. Es lo que dio distintos saldos, el viernes podíamos haber cerrado en línea con lo brasileño, si es que se daba otro día bajista. No es que la oferta estaba ausente en setiembre, recordar las muchas ruedas donde los negocios fueron superlativos -hasta los $ 173 millones- y, sin embargo, las alzas del Merval eran de lo más comunes, sobrias. Había fuerte ingreso de órdenes de compra, pero también una corriente colocando posiciones fuertes. Lo que cambió bruscamente a comienzos de octubre resultó el «mix» de tales órdenes. Los totales fueron siempre de arriba de dos dígitos, pero se adelgazó el poder de compra: y los vendedores prosiguieron dando... y dando. Ese descalce de varias ruedas dibujó la brecha por donde los precios tuvieron que pagar duramente. Solamente al observar, el viernes, que el índice estaba a punto de descender, de perforar los 1.600 puntos, pareció encontrarse un punto de apoyo. Haber quebrado esa línea roja, descendiendo en solamente unas ruedas hasta la zona de la centena del 1.500, tornaría la situación en sumamente riesgosa: detrás de la baja sin repunte, lo único que aparece es la temida «corrida», de cuerpo entero. Y más allí... en descontrol. Los que reúnen elementos para concluir en los análisis, acerca de un resultado, suponemos que habrán coincidido en que el viernes el volumen no respondió a la suba del índice. Y que la actuación de dos plazas clave creó el cuerpo para el rebote. Algo que está pendiente de refrendarse, al abrir nuevamente las operaciones. Un feriado sumamente oportuno el de hoy, por cuanto se podrá ver qué sucede con los demás mercados referentes y proyectar un supuesto reinicio de mañana, en nuestra plaza. Quedará en pie que estos «osos» no se andan con chiquitas cuando se arman y se abalanzan. A la manera de las luchas que organizaban en la vida real, donde la mayoría de las veces el «toro» embestía contra un «oso» atado a un poste, pero, en general, el «oso» terminaba por quebrarle el pescuezo en abrazo fatal. Una reproducción en tiempo de mercados hemos visto en la semana. Se verá qué sucede en el nuevo enfrentamiento, con todos apostando por el «toro» (¿o no?).
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