20 de octubre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

No cierra bien un mercado donde los indicadores se encuentran en conflicto, si sube uno, baja el otro, o a la inversa. Debemos pasarlo al «debe» de un período complicado y que contiene demasiadas aristas filosas, como para que exista alguna conclusión segura en todos los tópicos. Esto se tradujo en un comienzo semanal de muy baja energía, que solamente se encargó de darle una manito de pintura al índice y uno para que volviera a lucir encima de la cornisa de los 1.600 puntos.

Podía tratarse otra vez de una faceta, dentro de la estrategia, como que los vendedores se retirasen y dejando que los precios volvieran a respirar más tranquilos. Después que el Merval se despeñara por esa grieta profunda que se abrió bajo sus pies, se asistió a un temor combinado. Los que desean seguir colocando posiciones, por oprimir tanto a la plaza y que las cotizaciones ya no tuvieran ningún piso cierto. Poco más allá... el vacío. Los compradores, con el susto por esas formidables acometidas de órdenes de venta y ante las que ninguna defensa era suficiente. El viernes había arribado una brisa refrescante, pero con escaso poder de seducción, y se veía un mercado cerrando sus amplias puertas, bajando en volumen negociado, para que floreciera algún ligero repunte en precios. El lunes, todo fue como aquello, pero dando una vuelta más de tuerca y cerrando esclusas, a tal punto que se trabajó con solamente $ 50 millones de efectivo en acciones. En trazo grueso, a la mitad de ritmo que en muchas de las ruedas precedentes. No tuvo utilidad más que estadística lo conseguido en el índice, un modesto 0,6% de aumento, y había que esperar por el terreno por encontrar: a medida que se fuera avanzando en la semana que desemboca en elecciones locales.


¿Sería esto una bisagra en el escenario conocido? Es la pregunta que rodea al mercado desde muchas ruedas previas, siempre cabiendo hipótesis diversas. Lo del lunes pareció mostrar a las fuerzas del mercado haciendo un oportuno descanso, en el ejercicio de intentar develar qué tipo de ambiente se encontrará de octubre en más. Y no es que el sector accionario participó de una contracción conjunta. El testimonio está en su participación relativa, dentro de los totales globales del lunes. Cuando venía ocupando hasta 15% de los negocios, el porcentual se le redujo a sólo 7%, del dinero girado en especies diversas durante la rueda. Lo que agigante la idea de un derrape de energías que surcó, especialmente, para los papeles de riesgo total.


Quedó latiendo esa posibilidad de flexionar las rodillas para que los tres dígitos surjan de pronto, figura otras veces vista. De lo contrario, resultaría un período de Bolsa muy acurrucada, aguardando por los efectos de las variables que han acudido en tropel, locales y externas. No se puede culpar a los que optan por la extrema cautela: las aguas bajan turbias...

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