21 de octubre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

El lunes, Ambito Financiero publicó un suplemento especial dedicado a los «70 años del Banco Central». Para su realización contamos con la gentileza y predisposición de la Oficina de Prensa de la entidad, que nos facilitó abundante material histórico para apuntalar el trabajo. También, con piezas de gran valía que se conservan en el «Museo Numismático Dr. José E. Uriburu». El agradecimiento a tal colaboración debió aparecer dentro del mismo suplemento. Nobleza obliga, aunque con las disculpas debidas, lo expresamos ahora. (Y prometemos que cuando realicemos el del centenario, optimismo longevo, ellos y nosotros estaremos en nuestros lugares para realizar la obra, agradeciendo a tiempo...) Un tema no debe ser abandonado si trae otro eslabón encadenado. Y hablando del Museo Uriburu, recomendamos fervientemente su visita a los lectores que gustan disfrutar de verdaderas joyas numismáticas, que allí se exhiben diariamente. También en el edificio, contiguo a la entrada del Central, está el Museo Raúl Prebisch, como para concretar una visita doble de gran valor. Falta un hilván para los eslabones. Y allí va. Resulta que las dos entidades residen en la que fuera primera casa propia de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires en 1862. En tal caso, entusiastas de lo bursátil y de la historia viva, llevar cámara en mano, porque la fachada del edificio se conserva en igual estado que en el día de su inauguración, hecho comprobable con las fotos de época. No sabemos de los acontecimientos que impidieron que en tal edificio, con semejante simbolismo histórico, se instalara un Museo de la Bolsa de Comercio cuando el Central decidió darle tales fines. Pero, para ser sinceros, seguramente que haciendo las gestiones oportunas se podría haber conseguido, si es que autoridades bursátiles de esos momentos se hubieran preocupado para que las raíces del sistema estuvieran allí patentizadas.
 

No hace mucho, con motivo del suplemento bursátil de los 151 años de la Bolsa de Comercio, el actual presidente, señor
Adelmo Gabbi, se refirió a la vocación actual por poder concretar un museo en inmueble cercano a la esquina que ocupa la entidad actualmente. Hubo que esperar un siglo y medio para que autoridades bursátiles mostraran deseos de reflejar su historia a socios y visitantes. A sólo dos cuadras permanece intacto el primer edificio que cobijó las ruedas de 1800; sólo una plaqueta de bronce en la entrada alerta a los visitantes sobre el sistema original que allí operaba.

Como se ve, lo que se inició con agradecimientos tardíos tornó en una recomendación de visitar bellos museos, para rematar con una nostalgia por lo que pudo ser y no fue. Y así es como la columna de hoy se nos ha ido consumiendo, aunque por valiosas causas todas ellas. De todas formas,
Banco Central y Bolsa de Comercio pertenecen a la copa del árbol económico y financiero. Vale.

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