25 de octubre 2005 - 00:00

Cupones bursátiles

Para bien o para mal, lo dirá el mercado. Al menos, nos sacamos de encima uno de los lastres que llevaba la mochila bursátil del último trimestre: las campañas políticas, el cruzar espadas políticas apelando a los recursos más deleznables. En resumen, un acto electoral que no salió de aquello de ver por quién «no votar», a falta de personajes impolutos. Sin verse de manera muy notoria, resultaba una de las cargas y que había dado pie a diversas hipótesis, acerca de ciertas manos inductivas, con el trasfondo de que el mercado remarcara algunos rasgos. Por ese lado, también vino bien pasar la cuneta de las elecciones; en lo que resta de 2005 se comprobará si la cota de volumen que alcanzó en estos tiempos resulta permanente, confiable, lubricante eficaz de entradas y salidas.

A partir de esa tasa, que se corrobore o no, irán los precios a cantar sus verdades. Desde lo previo, no pareció existir una convicción sólida para asumir posiciones. Si hubiera que elegir, repasando desarrollos y saldos, antes habría que consagrar a la oferta como el ala más recia del conjunto. Lo que podía alentar ciertas dudas que se poseen, sobre el camino a seguir desde un gobierno que pasó al frente, a rendir su primer examen.

¿Habrá algún tipo de plan coherente y que dilucide los pasos de cierto plazo? ¿O se seguirá confiando todo a que la «mano invisible» provea bonanzas?


Al momento de aparecer estos «cupones» se estará por desarrollar la segunda rueda semanal poselecciones. No sabemos de la anterior, pero no nos importa demasiado. Son las que preferimos desechar, cargadas de impulsos, de conclusiones que van cambiando con la plaza asentada y pensante. Creemos que recién después de estos días se pueden ir analizando ciertos efectos derivados de la composición política. Por caso, Kirchner no esclareció nada cuando en un reportaje y preguntado sobre Lavagna dejó liberado su acompañamiento hasta 2007, con referencias irónicas respecto del estado de salud del ministro...


Habrá también mucho rumor de pasillos detrás de la nueva composición de poder; es otra especie que hay que dejar que se encalme y sin dar demasiado crédito a nada. Pero puede sorprender al inversor que se deje llevar por los primeros efectos. Aquello de que «el mercado nunca se equivoca» puede tener cabida tomado en ciertos plazos, pero recordar la brutal caída de inicios del plan BONEX, 50% en una sola rueda, que fue el comienzo de un formidable boom alcista posterior. En todo caso, puede equivocarse fiero una porción de operadores que predominen en ciertas ruedas, después de un hecho gravitante. El mercado, como tal, habrá de responder a su principio una vez todos en el juego y con una maceración precisa de los acontecimientos. Agregó esto, eso sí, todo un clima hacia el fin de mes, como para darle una dosis de energía extra a la Bolsa.

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