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Aptitud del mercado que, seguramente, no habrá caído muy simpática a la corte oficial y que -dados los instrumentos que se manejan- bien puede corregirse dando la impresión inversa: saliendo a comprar desde arcas también oficiales, o semi. No reviste mayor importancia, a menos que una brecha traiga otra después de un repunte, el movimiento sísmico del recambio de nombre, lo que sí deberá crear un estado de «alerta amarillo» es la era post-Lavagna. Que parecía resultar el funcionario más afín a salir -no siempre de la trinchera y a acordarse -de vez en cuando- de criticar no solamente a los empresarios que hacen la economía, sino a los que atentan contra ella, desde actitudes que no reciben ningún gesto de amonestación de la suprema cúpula. Como resultan los gremialistas desaforados, que hacen de la estrategia del «apriete» un modo de peticionar.